Miércoles 18 de mayo de 2022

En medio de violentos disturbios los católicos de Kazajistán rezan por la paz

  • 11 de enero, 2022
  • Almaty (Kazajistán) (AICA)
"Rezamos para que los problemas se resuelvan pacíficamente, porque la violencia y las revoluciones nunca crearon una nueva sociedad y un nuevo mundo", advirtió el obispo de Karaganda.
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Mientras se viven días convulsos en Kazajistán, las pequeñas comunidades católicas siguen la evolución de la situación con preocupación, pero sin problemas particulares.

En la capital, Nursultan, no se produjeron disturbios, según confirmaron a la agencia AsiaNews los colaboradores de la nunciatura apostólica, y el domingo 9 de enero la comunidad se reunió, como es habitual, en la catedral, para celebrar la fiesta del Bautismo del Señor, a pesar de que rige la prohibición de reunirse en grupos de más de tres personas.

“Los católicos en Kazajstán están a salvo gracias a Dios”, aseguró el obispo auxiliar de Astana, monseñor Athanasius Schneider, a los cristianos de todo el mundo ante las preocupaciones debido a la situación política y social del país, en el que al menos 164 personas murieron en los enfrentamientos violentos de las protestas contra el gobierno.

“En nuestras iglesias continuamos celebrando la misa, haciendo adoración eucarística y orando particularmente por la paz en nuestro país y por la armonía en la vida social, que el pueblo kazajo desea”, explicaba en su cuenta de Twitter el prelado.

Los diplomáticos asisten a un impresionante enfrentamiento en la cúpula del poder, tras la dimisión del gobierno, que debiera ser sustituido por un nuevo equipo el 11 de enero. Está en curso una limpieza general a todos los niveles: tras la detención del jefe de los Servicios de Seguridad (KNB) Karim Masimov, parece ser que hallaron un coronel muerto en su piso. Como dicen en la Nunciatura, “está claro que esto no ha terminado”, y es muy difícil hacer pronósticos sobre el futuro del país.

El padre Guido Trezzani, un misionero italiano que lleva muchos años en Kazajistán, donde dirige la organización Cáritas de Almaty, confirmó en conversación telefónica con AsiaNews la incertidumbre que se vive en estos días en el país.

La gran ciudad sureña, con casi dos millones de habitantes, fue el epicentro de los enfrentamientos. El padre Guido afirma que “se concentró una multitud de personas desesperadas, procedentes de las ciudades y pueblos de los alrededores”. Él mismo pudo comprobar esto, ya que vive en una “aldea de niños” de la provincia, a unos 20 kilómetros de la metrópoli.

Los pequeños suburbios de la provincia de Almaty fueron el campo de reclutamiento de los desesperados, reunidos por gente bien entrenada y armada hasta los dientes. Ofrecían dinero para atacar el centro de la ciudad y los palacios del poder. Así se produjo la ocupación de la residencia presidencial, que fue defendida por jóvenes de la academia militar, desbordados por gente furiosa que empuñaba armas de todo tipo.

“Una horda de 20.000 o más personas no es algo que se pueda organizar en un día, ni siquiera en una semana”, aseguró el padre Guido. Aunque la información que se difunde es incompleta e imposible de verificar, es evidente que detrás de la revuelta hay un plan muy bien definido.

Es probable que las protestas por el precio del gas, que comenzaron en Janaozen el 3 de enero, hayan sido espontáneas -movilizaron a conductores y trabajadores estrechamente vinculados al tema- pero tampoco podemos estar completamente seguros de ello. En Almaty, la protesta se desplegó con un plan bien definido: “Se veían muchos extranjeros, en su mayoría de países vecinos, como tayikos y uzbekos”, por lo tanto, fue organizado desde el exterior, como acusó el propio presidente Tokaev.

Tal vez exista realmente una lucha interna por el poder, pero ahora todo está bajo control, también debido a la presencia de las fuerzas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), encabezadas por Rusia. “Seguimos celebrando todas las misas, aunque muchos se quedan en casa por miedo”, concluyó Trezzani.

El obispo de Karaganda, monseñor Adelio Dell'Oro, también aseguró que salvo por Almaty y otras pocas ciudades, la situación es de relativa tranquilidad. “Rezamos para que los problemas se resuelvan pacíficamente, porque la violencia y las revoluciones nunca han creado una nueva sociedad y un nuevo mundo”, advirtió el prelado. 

Monseñor Dell'Oro explicó que siente preocupación por los niños discapacitados que son atendidos en Almaty; en este momento no cuentan con los alimentos y medicamentos especiales que necesitan. Los fieles pidieron la colaboración del Centro de Asistencia Social del municipio. Estamos en estado de emergencia hasta el 19 de enero”, añadó el obispo de Karaganda, “y no es posible salir a la calle desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana. Ustedes también pueden rezar para que los problemas se resuelvan a través de un verdadero diálogo por el bien común, en paz y justicia” y agradeció al papa Francisco “que rece por el pueblo kazajo en un momento tan delicado”.

El papa Francisco expresó en el Ángelus del domingo 9 de enero, que había “sabido con dolor que hubo víctimas durante las protestas que estallaron en los últimos días en Kazajistán”. Así, el Papa subrayó que reza por el pueblo kazajo, y señaló su “deseo que se reencuentre la armonía social lo antes posible mediante la búsqueda del diálogo, de la justicia y del bien común. Encomiendo al pueblo kazajo a la protección de la Virgen, la Reina de la Paz de Oziornoje”.+