Lunes 18 de octubre de 2021

En la celebración de los difuntos la tristeza se mezcla con la esperanza, dijo Francisco

  • 2 de noviembre, 2016
  • Ciudad del Vaticano
El papa Francisco celebró, en la tarde de este miércoles 2 de noviembre, la misa por los fieles difuntos en el cementerio romano Flaminio, conocido como Prima Porta. El pontífice subrayó en su homilía que en la conmemoración de los difuntos "la tristeza se mezcla con la esperanza". Finalizada la misa, el Santo Padre se dirigió a las Grutas Vaticanas, donde rezó ante las tumbas de los antiguos Papas, entre ellos San Pedro.
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El papa Francisco celebró, en la tarde de este miércoles 2 de noviembre, la misa por los fieles difuntos en el cementerio romano Flaminio, conocido como Prima Porta. El pontífice subrayó en su homilía que en la conmemoración de los difuntos "la tristeza se mezcla con la esperanza". Finalizada la misa, el Santo Padre se dirigió a las Grutas Vaticanas, donde rezó ante las tumbas de los antiguos Papas, entre ellos San Pedro.

Con palabras simples el Papa explicó el significado de esta conmemoración y recordó la primera lectura en la que en el momento de angustia y de dolor Job proclama la esperanza. ?mis ojos lo contemplarán?, como recuerda la oración de los difuntos.

Y si bien reconoció que "un cementerio es triste", porque "nos recuerda a los nuestros que se fueron", y también "nos recuerda el futuro y la muerte". Señaló que en este momento triste, "las personas traemos flores como símbolo de esperanza" sabiendo que "más adelante se convertirá en un día de fiesta". O sea que "la tristeza se mezcla con la esperanza".

Recordó también que se hace "memoria de los nuestros delante de sus restos mortales" y que "la esperanza nos ayuda para hacer este camino que todos deberemos recorrer, todos, antes o después".

Pero que en ese camino hay esperanza, porque existe "un ancla que no desilusiona: la esperanza de la resurrección". Porque "Jesús hizo primero este camino y Él mismo nos abrió la puerta de la esperanza, con su cruz, para entrar donde contemplaremos a Dios".

El pontífice invitó a los presentes a volver a sus casas "con la memoria del pasado", de quienes se fueron "y del futuro camino que recorreremos, pero con la seguridad que salió de los labios de Jesús: "Yo los resucitaré en el último día".

Después de la misa el Papa se dirigió a las Grutas Vaticanas, donde rezó ante las tumbas de los antiguos Papas, entre ellos San Pedro.

El cementerio Flaminio, Prima Porta, se consagró en el año 1941. Está considerado como uno de los grandes ejemplos de arquitectura funeraria contemporánea. Posee 140 hectáreas de extensión y es el cementerio más grande de Italia con 35 kilómetros de calles internas. Su particular arquitectura y la disposición de sus tumbas, a lo largo de vías semicirculares, hacen de él un lugar turístico que atrae tanto a amantes del arte como de la historia, pues aquí se han enterrado a algunos italianos ilustres.

Las Grutas Vaticanas se encuentran en los sótanos de la basílica de San Pedro, justo entre el suelo del actual templo y el suelo de la antigua basílica construida por el emperador Constantino el Grande, del siglo IV.

En ella se encuentran numerosas capillas dedicadas a santos, dentro de las cuales hay tumbas de varios Papas y de reyes y reinas de países de Europa. Los entierros más antiguos datan del siglo X.

El punto más sagrado de las Grutas, y del complejo vaticano, es la tumba del apóstol san Pedro, en el interior de un tabernáculo del siglo IV construido por orden de Constantino.+