Lunes 17 de mayo de 2021

El Papa prorroga el Año Santo Jacobeo hasta 2022

  • 2 de enero, 2021
  • Santiago de Compostela (España) (AICA)
La decisión se toma en base a la pandemia de la Covid-19 para evitar aglomeraciones en las visitas a la catedral de Santiago de Compostela
Doná a AICA.org

El papa Francisco autorizó la prórroga del Año Santo Jacobeo que se inició este 1 de enero de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2022, “teniendo en cuenta la pandemia de COVID-19, tratando de evitar aglomeraciones, prohibidas o no recomendadas, buscando la gloria de Dios y del apóstolo Santiago, patrón celestial del Reino de España, y procurando el consuelo espiritual de los fieles”, según recoge el decreto de la Penitenciaría Apostólica.

El decreto de la Penitenciaría Apostólica fue leído por el nuncio en España, monseñor Bernardito Auza, al final de la Eucaristía tras la apertura de la Puerta Santa que da comienzo al Año Santo Compostelano. 

Tras este anuncio, y antes de impartir la bendición final, el arzobispo compostelano agradeció al Santo Padre Francisco esta decisión, que se adopta para que los fieles “saquen piadosos propósitos y fuerza espiritual de vida para testimoniar el Evangelio, en comunión jerárquica y filial devoción con el Sumo Pontífice, fundamento visible de la Iglesia católica y maestro propio de los sagrados misterios”, tal y como reza el decreto expedido por la Penitenciaría Apostólica.

La celebración ha sido algo diferente a la vivida hace 11 años, dadas las medidas de seguridad por la pandemia del coronavirus que han estado presentes en toda la ceremonia, empezando por la limitación de público tanto interior como exterior para garantizar la distancia de seguridad. También todas las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, han vestido la pertinente mascarilla.

El muro no ha sido derribado, como era tradición, por las especiales medidas de seguridad y también para evitar daños en la remodelación de la catedral de Santiago, evitando así generar en el templo polvo y manchas. 

El arzobispo, tras la introducción en la Plaza de la Quintana, dio tres golpes en la Puerta Santa y con una enorme llave la abrió con solemnidad. Tras rezar de rodillas, la atravesó y tras él una representación de peregrinos y todas las autoridades eclesiásticas y civiles.

Mensaje del papa Francisco
El papa Francisco envió un mensaje expresando su afecto y cercanía a quienes participaron en la apertura de la Puerta Santa que da inicio al Año Santo Compostelano.

En un mensaje dirigido al arzobispo Julián Barrio, el pontífice recuerda que “al ponernos en camino tras las huellas del Apóstol salimos de nuestro propio yo, de esas seguridades a las que nos aferramos, pero teniendo clara nuestra meta, no somos errantes, que giran siempre en torno a sí mismos sin llegar a ninguna parte”.

El Sumo Pontífice asegura que “al llegar a la Puerta Santa, tres gestos nos recuerdan el motivo de nuestro viaje”, en alusión a la contemplación en el Pórtico de la Gloria de la mirada de Jesús, al abrazo al Apóstol y a la participación en la Eucaristía, que “nos invitan a sentirnos Pueblo de Dios que hace de sus tradiciones un cántico de alabanza”.

En la carta, fechada en San Juan de Letrán el pasado día 17 de diciembre, el Santo Padre asegura que caminar es un proceso de conversión y afirma, recordando a Manuel Machado, que “se hace camino al andar” y que “no hay recetas previas, peregrinar debe ser para nosotros un caminar al paso con el que es Camino, Verdad y Vida, con Aquel que quiere entretenerse con nosotros, para ofrecernos su compañía y mostrarnos el sendero de la vida”.

Al indicar que hay que caminar “haciéndonos prójimos”, el pontífice señala que ello “supone el esfuerzo de ir ligeros de equipaje, sin apegos y vivir en continua tensión hacia ese anhelado encuentro con el Señor”. Para el obispo de Roma, caminar al lado de otros “nos ayuda a reconocer en el prójimo un don que Dios nos entrega para acompañarnos en este viaje”. Y añade que “unirse a otros hace bien y esta experiencia se fragua en el camino, la hacen los peregrinos todos los días, esperándose, apoyándose, compartiendo fatigas y logros”.

Más adelante, Francisco alude a la dimensión de la peregrinación como expresión del ser discípulos misioneros. “La peregrinación a la tumba del Apóstol”, dice, “se convierte en una llamada a la misión, a convocar a todos a esa patria hacia la que avanzamos”. Y añade que “evangelizar supone saber de pan y hogar, la patria prometida a la que convocamos, en el nombre del Señor, no es un ideal utópico sino una meta concreta, conocida, recordada, una calidez que nos acompaña y espera. La calidez del hogar nos hace creer en la fuerza revolucionaria de la ternura y del cariño, de la encarnación. El peregrino es capaz de “ponerse en manos del don de Dios”.

Antes de agradecer “los esfuerzos de la arquidiócesis de Santiago de Compostela, así como los de todos los que colaboran en la realización de este Año Jubilar” y de impartir la Bendición Apostólica, el papa Francisco alude a los tres gestos que, al llegar a la Puerta Santa, “nos recuerdan el motivo de nuestro viaje”.

El primero de ellos, “contemplar en el Pórtico de la Gloria la mirada serena de Jesús”; el segundo, “el emotivo abrazo a la imagen del Apóstol peregrino”, con el que se abraza a la Iglesia entera y se recuerda que no es una “institución abstracta”, sino que se encarna “en el santo de la puerta de al lado”; y el tercero, “la participación en la liturgia eucarística, el sonido de las campanas, el humo del botafumeiro, los cantos y las plegarias”, que “nos invitan a sentirnos  Pueblo de Dios que hace de sus tradiciones un cántico de alabanza”.

El mensaje papal finaliza con una petición: “Y, por favor, no se olviden de rezar por mí”. +