Viernes 1 de julio de 2022

El Papa: la "plena comunión" no significa sumisión del uno al otro

  • 30 de noviembre, 2014
  • Estambul (Turquía)
El Santo Padre participó, esta mañana en la iglesia patriarcal de San Jorge en Estambul, de la Divina Liturgia de las comunidades ortodoxas, presidida por el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, con ocasión de la Fiesta litúrgica de san Andrés, motivo principal del viaje ecuménico del papa Francisco a Turquía. Al finalizar la celebración ambos, en sus discursos, hicieron un llamamiento a la plena unidad de las iglesias.
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La última jornada del papa Francisco en Turquía se abrió con el encuentro, a primera hora de la mañana en la Representación Pontificia de Estambul, con el Gran Rabino de Turquía Isaak Haleva. La comunidad judía en Turquía, alrededor de veinticinco mil personas, es la segunda numéricamente en un país islámico después de Irán. El asentamiento más consistente de los judíos en Turquía se remonta al período de la Inquisición española (1492) y al principio del siglo XIX eran cien mil, pero el número, debido a la emigración sobre todo a América e Israel, ha disminuido drásticamente. También el papa Benedicto XVI encontró al Gran rabino durante su viaje a Turquía en 2006.

Finalizado el encuentro el Santo Padre se trasladó al Patriarcado Ecuménico para participar en la Divina Liturgia celebrada en la iglesia de San Jorge que custodia las reliquias de algunas de las santas más veneradas de la antigua Constantinopla como Eufemia de Calcedonia y, desde la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) de 2004, las de San Gregorio el Teólogo y San Juan Crisóstomo entregadas por Juan Pablo II al Patriarca Bartolomé.

Al final de la celebración y después de escuchar al Patriarca, Francisco pronunció un discurso recordando que como arzobispo de Buenos Aires, había participado muchas veces en la Divina Liturgia de las comunidades ortodoxas de aquella ciudad; "pero encontrarme hoy en esta Iglesia Patriarcal de San Jorge para la celebración del santo Apóstol Andrés -afirmó- el primero de los llamados, Patrón del Patriarcado Ecuménico y hermano de san Pedro, es realmente una gracia singular que el Señor me concede".

Por su parte el patriarca, tras agradecerle al Papa su presencia, afirmó que aún conserva fresco en el corazón el recuerdo del encuentro entre ambos en Tierra Santa con ocasión de los 50 años del histórico encuentro entre papa Pablo VI y el patriarca ecumeenico Athenaegoras. Aquel encuentro, ha observado el patriarca, cambioe la direccioen del curso de la historia: "los paralelos y algunas veces enfrentados caminos de nuestras Iglesias se encontraron en la visioen comuen del descubrimiento de la pérdida de su unidad, el amor congelado volvió a inflamarse y fue acelerada nuestra voluntad de hacer todo lo que estee de nuestra parte para que de nuevo se edifique nuestra comunioen en la misma fe y en el Caeliz comuen". Y desde entonces se abrioe la viea de Emmaues, viea probablemente larga y algunas veces escabrosa, pero sin retorno, indicó Bartolomé I.

Tal y como recordó el patriarca en su discurso, seguen costumbre sagrada, instituida y observada ya desde deecadas por parte de las Iglesias de la Antigua y Nueva Roma, representaciones oficiales de ambas intercambian visitas durante la fiesta patronal de cada una de ellas, para demostrar la hermandad carnal de los dos apóstoles. Haciendo mención del trabajo hecho por sus precedesores, el patriarca afirmó que "nuestra obligacioen no se limita en el pasado, sino que se extiende sobre todo y, especialmente en nuestros dieas, en el futuro".

El patriarca Bartolomé I expresó a Francisco que en su breve recorrido como Pontífice se mostró "como predicador del amor, de la paz y de la reconciliacioen", "predicas con tus palabras, pero sobre todo y principalmente con tu simplicidad, humanidad y amor hacia todos" y además ofreces a tus hermanos Ortodoxos la esperanza que en tus dieas el acercamiento de nuestras dos grandes y antiguas Iglesias se continuara,e basaendose sobre los firmes fundamentos de nuestra comuen tradicioen.

El papa Francisco comenzó su discurso recordando que "encontrarnos, mirar el rostro el uno del otro, intercambiar el abrazo de paz, orar unos por otros, son dimensiones esenciales de ese camino hacia el restablecimiento de la plena comunión a la que tendemos. Todo esto precede y acompaña constantemente esa otra dimensión esencial de dicho camino, que es el diálogo teológico". Recordando el ejemplo de san Andrés que aceptó la invitación de Jesús, Francisco dijo que "la vida cristiana es una experiencia personal, un encuentro transformador con Aquel que nos ama y que nos quiere salvar".

El Santo Padre señaló que no es casualidad que el camino de la reconciliacioen entre catoelicos y ortodoxos haya sido inaugurado por un encuentro, por un abrazo entre el patriarca ecumeenico Atenaegoras y el papa Pablo VI, hace cincuenta años en Jerusaleen. Además, Francisco también recordó que hace unos días fue la celebración del quincuageesimo aniversario de la promulgacioen del Decreto del Concilio Vaticano II sobre la buesqueda de la unidad entre todos los cristianos, Unitatis redintegratio. Documento que afirma que es de suma importancia conservar y sostener el riquiesimo patrimonio de las Iglesias de Oriente, no soelo por lo que se refiere a las tradiciones lituergicas y espirituales, sino tambieen a las disciplinas canoenicas, que regulan la vida de estas Iglesias. A propósito, el Santo Padre ha reiterado el respeto de este principio como condicioen esencial para el restablecimiento de la plena comunioen, "que no significa ni sumisioen del uno al otro, ni absorcioen, sino mas bien la aceptacioen de todos los dones que Dios dio a cada uno".

El Papa expresó después que en el mundo de hoy se alzan con ímpetu voces que no podemos dejar de oír, y que piden a nuestras Iglesias vivir plenamente el ser discípulos del Señor Jesucristo. La primera es la voz de los pobres ?dijo: "En el mundo hay demasiadas mujeres y demasiados hombres que sufren por grave malnutrición, por el creciente desempleo, por el alto porcentaje de jóvenes sin trabajo y por el aumento de la exclusión social, que puede conducir a comportamientos delictivos e incluso al reclutamiento de terroristas".

Una segunda voz es la de las víctimas de los conflictos en muchas partes del mundo. "Esta voz la oímos resonar muy bien desde aquí, porque algunos países vecinos están sufriendo una guerra atroz e inhumana". Una tercera voz que nos interpela es la de los jóvenes. "Hoy, por desgracia, hay muchos jóvenes que viven sin esperanza, vencidos por la desconfianza y la resignación."

Finalmente Francisco manifestó: "Santidad estamos ya en el camino hacia la plena comunión y podemos vivir ya signos elocuentes de una unidad real, aunque todavía parcial. Esto nos reconforta y nos impulsa a proseguir por esta senda. Estamos seguros de que a lo largo de este camino contaremos con el apoyo de la intercesión del Apóstol Andrés y de su hermano Pedro, considerados por la tradición como fundadores de las Iglesias de Constantinopla y de Roma. Pidamos a Dios el gran don de la plena unidad y la capacidad de acogerlo en nuestras vidas. Y nunca olvidemos de rezar unos por otros".+

Discurso del Papa Francisco en la Liturgia Ortodoxa