Domingo 3 de julio de 2022

El Papa a los empleados del Vaticano: confíen las situaciones complicadas a San José

  • 23 de diciembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Los empleados de la Santa Sede y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, se reunieron con sus respectivas familias en el Aula Pablo VI para recibir del Papa los saludos navideños.
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“Como nos enseña la historia de José y María, la familia es el lugar privilegiado en el que se vive la Providencia de Dios. Por eso quiero desearles también a ustedes, a cada una de sus familias, precisamente esto: experimentar la mano paterna de Dios por nuestros pasos, por sus caminos, por el bien de los esposos, por el bien de los hijos, por el bien de toda la familia", son los mejores deseos del Papa a los empleados de la Santa Sede y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, que se reunieron con sus respectivas familias en el Aula Pablo VI para recibir los saludos navideños. 

“Los planes de Dios no siempre son claros”, explicó Francisco, refiriéndose al ejemplo de San José, a quien se dedicó el año que acaba de terminar: “a menudo se manifiestan en el tiempo, requieren paciencia; sobre todo requieren fe, tanta confianza en que Dios solo y siempre quiere el bien, el mayor bien para nosotros y nuestros seres queridos. Y luego debemos hacer como San José: abandonarnos a Dios -esto es dormir- para recibir sus mensajes”. 

"Puedes confiarle ciertas situaciones un tanto complicadas, en las que nos damos cuenta de que nuestras fuerzas no son suficientes, que no hay soluciones a la mano", aconsejó el Papa. 

"Entonces puedes dirigirte a San José, en oración. Es una persona de pocas palabras -en el Evangelio nunca habla- de pocas palabras, pero de muchos hechos. Un hombre que escucha la voluntad de Dios y la pone en práctica, sin dudarlo. ¿Y sabes cómo Dios le reveló su voluntad? En su sueño, mientras dormía. Este es un hecho contado por los Evangelios, y también tiene un sentido simbólico: no se trata solo de sueños en el sentido psicológico, sino de revelaciones del plan divino, que recibió mientras dormía y luego, al despertar, se dio cuenta de inmediato”. 

“Lo vemos cuatro veces: la primera, cuando tiene que casarse con María; el segundo, cuando Herodes amenaza la vida de Jesús y es necesario huir a Egipto; el tercero, cuando llega el momento de regresar a casa; y el cuarto, cuando se trata de establecerse en Nazaret. Todas estas instrucciones, el Señor se las dio a José en un sueño, a través de un ángel. Pero no eran fantasías, alucinaciones, al contrario, eran mensajes bien adheridos a la realidad, destinados a guiar el camino de la Sagrada Familia. Fueron la manifestación de la Providencia de Dios”. 

El don de la serenidad en esta Navidad
Caras sonrientes, tantos niños y abuelos, un ambiente familiar y festivo no hicieron olvidar al pontífice las preocupaciones y dificultades que tantas personas y familias están atravesando. Por ello manifestó su deseo de que la Navidad les traiga serenidad.

“Rezo para que los que más lo necesitan reciban el don de la serenidad. La pandemia causó muchos problemas a las familias, tanto económicos como psicológicos. Estoy pensando en los niños y adolescentes, que se han visto especialmente afectados por los periodos de aislamiento y aprendizaje a distancia”.

En este sentido, el pontífice recordó que la Santa Sede, como lo hizo el año pasado, se comprometió a garantizar el empleo y a no dejar a nadie sin trabajo, pues a pesar de los muchos problemas se trató de encontrar “soluciones satisfactorias” a través del diálogo, respetando los derechos de los trabajadores y el bien común.

“Los planes de Dios no siempre son claros; a menudo tardan en manifestarse, requieren paciencia; sobre todo, requieren fe, mucha confianza en que Dios quiere sólo y siempre el bien, el mayor bien para nosotros y nuestros seres queridos. Por eso debemos hacer como San José: abandonarnos a Dios para recibir sus mensajes”, concluyó el papa Francisco, no sin antes desear a todos una ¡Feliz Navidad!+