Miércoles 1 de febrero de 2023

Dieciocho misioneros fueron asesinados en 2022

  • 30 de diciembre, 2022
  • Roma (Italia) (AICA)
Fueron 12 sacerdotes, 1 religioso, 3 religiosas, 1 seminarista y 1 laico. África y América se han alternado, durante los últimos 20 años, en el primer puesto de esta trágica lista.
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En 2022, según los datos recogidos por la Agencia misionera Fides, fueron asesinados en el mundo 18 misioneros: 12 sacerdotes, 1 religioso, 3 religiosas, 1 seminarista y 1 laico. 

En cuanto a la distribución continental, el mayor número se ha registrado en África, donde fueron asesinados 9 misioneros (7 sacerdotes, 2 religiosas), seguida por América Latina, con 8 muertos (4 sacerdotes, 1 religioso, 1 religiosa, 1 seminarista y 1 laico) y por último por Asia, donde ha perdido la vida trágicamente 1 sacerdote. 

En los últimos años África y América se alternan en el primer puesto de esta trágica lista, cuyo número total ha sido -entre 2001 y 2021- de 526 misioneros asesinados.

La lista anual de Fides, desde hace ya tiempo, no solo se refiere a los misioneros “ad gentes” en sentido estricto, sino que trata de reflejar todos los casos en los que personas bautizadas y comprometidas con la vida de la Iglesia han muerto de manera violenta, aunque no sea expresamente “por odio a la fe”.

Por esta razón, se prefiere no usar el término “mártires” -excepto en su significado etimológico de “testigos”-, con el fin de no prevenir el juicio que la Iglesia pueda hacer sobre algunos de ellos. De igual manera, se usa el término “misionero” para todos los bautizados, conscientes de que “en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se convierte en discípulo misionero. Cada persona bautizada, sea cual sea su función en la Iglesia o su conocimiento de la fe, es un sujeto activo de evangelización”.

Las pocas noticias e informes sobre la vida y las circunstancias que llevaron a la muerte violenta de los 18 misioneros muertos este año nos ofrecen imágenes de la vida cotidiana, en contextos particularmente difíciles, marcados por la violencia, la miseria, la falta de justicia y de respeto por la vida humana. Otras personas que los acompañaban, con frecuencia corrieron la misma suerte que ellos. 

Sacerdotes asesinados cuando se dirigían a celebrar la misa con la comunidad que dirigían; una religiosa médico atacada mientras estaba de guardia en el centro de salud de la diócesis; otra misionera, muerta durante un asalto a la misión en que se desempeñaba; un laico, agente de pastoral, asesinado mientras iba de camino a la iglesia para dirigir una liturgia de la Palabra para los fieles de la zona: estos son algunos de los casos consignados.

La agencia Fides resaltó que todos ellos fueron “testigos y misioneros de la vida con sus vidas, y que se ofrecieron hasta el final, totalmente, libremente, por gratitud”.

Como escribió el papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2022: “A los discípulos se les pide vivir su vida personal en clave de misión. Jesús los envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino también y sobre todo para ser sus testigos. La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad”.+