Lunes 25 de octubre de 2021

Covid-19: Alertan sobre el impacto en las postergadas comunidades aborígenes

  • 18 de abril, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Los obispos miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen enviaron un mensaje con motivo de la Semana de los Pueblos Indígenas.
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Los obispos integrantes de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen pidieron atender las necesidades de los pueblos originarios en este tiempo de emergencia sanitaria por el coronavirus, al advertir que esta crisis “los golpea de un modo particular y se constituye en un eslabón más de dolor y sufrimiento, en medio de tantas postergaciones y olvidos”.



“No podemos olvidar la situación de nuestros hermanos Wichi, de la zona del Chaco Salteño, donde la falta de agua (esencial para combatir el Covid–19) es una grave emergencia crónica, de la cual todos somos responsables”, ejemplificaron.



“A pesar de la atención de tantas urgencias, no tenemos que abandonar el compromiso por resolver éste y otros flagelos”, agregaron en una carta con motivo de la Semana de los Pueblos Indígenas, que se celebra del 19 al 25 de abril con el lema “Somos vida en el territorio”.



Los obispos destacaron el valor que tiene el territorio vinculado a la vida en este tiempo en el que la cuarentena obliga a quedarse en las casas.



“Para algunos, esto implica un redescubrimiento de la pertenencia a un lugar, al espacio que ocupamos, y deviene una experiencia a la saga positiva. Para otros, lamentablemente, se transforma en un problema por el hacinamiento y la falta de infraestructura básica para la vida cotidiana”, precisó.



El organismo episcopal agradeció a los miembros del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) y a tanta gente que “se preocupa y se ocupa de mantener encendida este llamado a la solidaridad con los pueblos originarios.



La misiva lleva las firmas de los integrantes de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen: monseñor Ángel José Macín, obispo de Reconquista; monseñor Luis Antonio Scozzina OFM, obispo de Orán; y monseñor Juan José Chaparro CMF, obispo de San Carlos de Bariloche.



Texto de la carta

Desde la Comisión de Pastoral Aborigen de la Conferencia Episcopal Argentina, en este contexto de pandemia mundial, que lamentablemente también afecta a nuestro país, quisiéramos recordar que en pocos días celebramos la Semana de los Pueblos Indígenas, que tuvo su inspiración en el Primer Congreso Indigenista Panamericano, realizado en México el 19 de abril de 1940. Considerando la necesidad de visibilizar más esta realidad, y en solidaridad con los pueblos originarios, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) decidió extender la celebración durante una semana. Este año se hará desde el 19 al 25 de abril y tendrá como lema “Somos vida en el territorio”.



Aunque en esta situación de emergencia puedan visualizarse distintas prioridades, todas atendibles, no sería razonable y justo perder de vista a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios, ya que para muchas de sus comunidades, esto los golpea de un modo particular y se constituye en un eslabón más de dolor y sufrimiento, en medio de tantas postergaciones y olvidos. No podemos olvidar, por ejemplo, la situación de nuestros hermanos Wichi, de la zona del Chaco Salteño, donde la falta de agua (esencial para combatir el Covid–19) es una grave emergencia crónica, de la cual todos somos responsables. A pesar de la atención de tantas urgencias, no tenemos que abandonar el compromiso por resolver este y otros flagelos.



Por otra parte, el valor del territorio vinculado a la vida lo estamos redescubriendo en este tiempo, en el cual tenemos que quedarnos en nuestras casas. Para algunos, esto implica un redescubrimiento de la pertenencia a un lugar, al espacio que ocupamos, y deviene en una experiencia a la saga positiva. Para otros, lamentablemente, se transforma en un problema por el hacinamiento y la falta de infraestructura básica para la vida cotidiana.



En este sentido, la expresión “somos vida en el territorio” y, sobre todo, el testimonio de nuestros hermanos indígenas, que como dice el papa Francisco “tienen mucho para enseñar a la humanidad” (Francisco, discurso en San Cristóbal), nos interpela proféticamente acerca del cuidado de la casa común, y del espacio que cada persona y cada comunidad necesitan para desarrollar con serenidad su vida y su cultura. El Santo Padre insiste en el tema diciendo: “…los pueblos indígenas amazónicos expresan la auténtica calidad de vida como un 'buen vivir' que implica una armonía personal, familiar, comunitaria y cósmica, y que se expresa en su modo comunitario de pensar la existencia, en la capacidad de encontrar gozo y plenitud en medio de una vida austera y sencilla, así como en el cuidado responsable de la naturaleza que preserva los recursos para las siguientes generaciones. Los pueblos aborígenes podrían ayudarnos a percibir lo que es una feliz sobriedad y en este sentido «tienen mucho que enseñarnos»” (QA 71). Siguiendo esta visión, todos estamos llamados a cuidar 'nuestro lugar en el mundo', y respetar y cuidar el “lugar de los demás”.



Agradeciendo a Endepa, a religiosas y religiosos, consagradas y sacerdotes, a laicas y laicos, a los equipos diocesanos de pastoral aborigen, y a tanta gente que se preocupa y se ocupa de mantener encendido este llamado a la solidaridad con los pueblos originarios, y que comparten la vida con ellos, los saludamos y los alentamos, con la confianza puesta en Aquel que vino para transformar nuestra historia, Cristo Resucitado.




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