Domingo 14 de agosto de 2022

Corrientes despidió las reliquias de Carlo Acutis, ejemplo de "amor, servicio y solidaridad"

  • 3 de agosto, 2022
  • Corrientes (AICA)
Con una jornada de actividades, animación, oración y reflexión, la comunidad de Corrientes despidió las reliquias del beato Carlo Acutis que peregrinaron por la arquidiócesis.
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La comunidad arquidiocesana de Corrientes despidió el 29 de julio las reliquias del beato Carlo Acutis. Desde la mañana, el templo estuvo abierto para la veneración de las reliquias y para que los fieles pudieran ver los cuadros de la exposición eucarística. Además, se reprodujo un video sobre la vida del beato y su trabajo sobre los milagros eucarísticos. Hubo videos, actividades y celebraciones a cargo de la Acción Católica, y el rezo del rosario.

La jornada finalizó con la Eucaristía, presidida por el obispo auxiliar de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain OFM, quien dio gracias al Señor “por el don de la vida y de los santos”, y expresó que “estamos junto a las reliquias de un joven, cuya vida fue muy corta -15 años-, intensa y llevada de la mano de Jesús hasta su último momento”.

“Las reliquias de un santo son las que fueron sus cosas, las cosas que usó”, explicó el prelado. “También se entiende como ‘reliquias’ la casa donde vivió, el suelo que pisó, el paisaje que lo rodeó. Todas estas cosas que fueron de un santo y de los lugares donde vivió, son sus reliquias, porque son prolongaciones de su cuerpo”.

“La gran reliquia por excelencia de un santo es su cuerpo. A través de ellas nos acercamos al cuerpo del santo y así a su persona”, añadió, detallando la clasificación de reliquias de primero, segundo y tercer grado.

“Las reliquias nos acercan al santo nos pegan a su cuerpo y así a él. Cada reliquia es un fragmento, pero un fragmento que nos acerca al todo, al todo del cuerpo y en definitiva al todo del Santo que es su vida misma”.

El obispo aclaró que “toda reliquia es algo corpóreo, material”, pero “la principal herencia que recibimos de un santo es una herencia de contenido espiritual, un cierto mensaje, es decir un sentido de la realidad. El valor de las reliquias está en considerarlas inseparables de esa herencia espiritual que nos deja el santo. Es lo que le da valor a lo corpóreo, material”, explicó.

“Es humana y divinamente sabia la Iglesia, al fomentar el culto de las reliquias de los santos. Parece algo tan antiguo y sin embargo es tan actual. Por ese motivo es que nos acercamos a ella para recibir la bondad, favor, beneficio, sin ningún mérito de nuestra parte, vamos a tomar gracia”. 

“Vamos haciendo un itinerario: caminamos, nos acercamos, miramos, tocamos.  Es un modo profundamente humano, mediante los sentidos –especialmente la vista y el tacto- de acercarnos a la vida del santo y por lo tanto al misterio del ‘cuerpo de Cristo’ que formamos todos. Es muy profundo y bonito contemplar lo que se despierta y moviliza en las personas, los densos instantes que condensan lo que se trae en el corazón”.

“Algunas reliquias no son solo para ver sino también para tocar, para acercarnos. El santo es imagen y reliquia, como imagen uno lo mira, como reliquia uno lo toca y de esa manera buscamos acercarnos a él con todos nuestros sentidos”.

“Las reliquias del santo son recordatorios, son una memoria objetivada que nos permite recordarlos –pasar por el corazón-. Son profecía, al darles culto, al honrar su cuerpo y sus cosas profesamos nuestra fe en la resurrección y en la vida eterna. Al dar culto al cuerpo de los santos y a sus cosas materiales, recordamos su muerte y que por haber muerto con Cristo, con Cristo retornarán gloriosos el día de su gloria anunciando con su vida la muerte del Señor hasta que vuelva glorioso”.

“Ante las reliquias de Carlo –cariñosamente me atrevo a decirle Carlitos- damos gracias a Dios por su niñera, que le transmitió el valor de la fe. También podemos aprender nosotros y hacer lo mismo. Gracias por tu vida de amor, servicio y solidaridad. Nos diste ejemplo compartiendo con una persona sin techo tus ahorros para comprarle una bolsa de dormir, compartías de tu comida privándote vos mismo. Tu insistencia y perseverancia hizo que tu familia vaya acercándose cada día más a Dios”.

“Viviste las lecturas bíblicas que hemos proclamado: amaste a Dios y a los demás, fuiste original, no una fotocopia. Tu vida nos enseña que no se necesita hacer grandes cosas sino hacer de lo ordinario algo extraordinario que está al alcance de todos”.+