Domingo 21 de abril de 2024

Catamarca: Se realizó una peregrinación mariana a los Nevados del Aconquija

  • 26 de junio, 2023
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
Participó un gran número de fieles y devotos que durante cinco días escalaron unos 4.400 metros de altura para llevar sus intenciones y oraciones a la Virgen del Valle.
Doná a AICA.org

Un grupo numeroso de fieles y devotos de la Virgen del Valle, junto con presbítero Tomás Barbero, vicario parroquial de San Francisco de Asís, en Andalgalá, participaron de la primera peregrinación mariana a los Nevados del Aconquija. 

El objetivo de la travesía de fe, que se inició el sábado 17 y concluyó el jueves 22 de junio, fue llegar peregrinando a pie hasta la Virgen del Valle, situada en la pequeña gruta construida el año pasado en el cerro Overo -a 4.400 metros de altura- por integrantes del Grupo Kuntur de la Policía de la Provincia. 

La sagrada imagen fue trasladada hasta allí durante uno de los cursos de supervivencia de alta montaña de este grupo especial de la fuerza de seguridad provincial como un gesto de gratitud a la Virgen de Valle en las misiones extremas.

En aquella ocasión, el presbítero Barbero bendijo la imagen antes de que fuera trasladada al cerro; mientras que durante esta peregrinación bendijo la gruta emplazada entre rocas con vista hacia Andalgalá, El Manchao y la Cordillera. 

Los peregrinos -cinco integrantes del Grupo Kuntur que ascendió el año pasado, adultos, jóvenes y también aficionados al montañismo, le llevaron a la Virgen un vestido, un manto y un poncho, al tiempo que pusieron en sus manos cada una de las intenciones de los peregrinos.

Luego de la peregrinación, el sacerdote relató que fue una “hermosa experiencia, en la que estuvo muy presente la fe” y agregó que “siempre nos consideramos peregrinos con todo el simbolismo que tiene peregrinar hacia un lugar sagrado. Lo vivimos con ese espíritu, con mucho deseo de llegar. Debimos sortear muchos obstáculos, pero sintiéndonos cuidados por Dios y por María”.

Además, comentó que “nos sentimos muy unidos haciendo esta experiencia. Como son varios días, uno se cansa y había que ayudar a llevar la mochila, cruzar el río, haciendo una experiencia de Iglesia sinodal que camina junta”. 

“Celebramos juntos la Eucaristía todos los días alrededor de un fogón, a veces guarecidos entre las rocas, hasta que llegamos a la gruta. La creación era un marco imponente que nos ayudó a estar en contacto con el creador. Fue una experiencia de fe en fraternidad y comunión, unidos al Dios trascendente que nos acompañaba y que nos rodeaba por todos lados”, finalizó.+