Sábado 15 de mayo de 2021

Card. Tagle: La pandemia exacerbó las desigualdades y las heridas en el mundo

  • 26 de marzo, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos habló sobre "las heridas de este tiempo, mirándolas desde una perspectiva de esperanza".
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“La pandemia puso de manifiesto otro tipo de enfermedades que ya existían antes: la falta de fraternidad y las barreras que separan a ricos y pobres”, expresó el cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, durante el seminario web “Tocar las heridas del mundo. Creer en tiempos de pandemia”, organizado por el Festival Franciscano, por la Editorial Misionera Italiana y por el Antoniano de Boloña.

"Hay quienes pueden acceder a los más altos niveles de estudio y educación -manifestó- mientras otros ni siquiera tienen la posibilidad de abrir un libro; hay quienes pueden ir a los mejores hospitales y quienes ni siquiera tienen paracetamol disponible“.

La pandemia, además, puso ante los ojos de todos las prioridades equivocadas de nuestro mundo: no hay mascarillas, pero hay dinero para armas y otros instrumentos de guerra”, lamentó el purpurado filipino.

El cardenal Tagle, informó la agencia misionera Fides, se refirió a las heridas de este tiempo, mirándolas desde una perspectiva de esperanza: “Hay muchos tipos de heridas causadas por nuestras decisiones equivocadas, heridas autoinfligidas. Luego están las heridas causadas por el exterior, por otras personas, por sistemas y estructuras de indiferencia y desigualdad”, señaló.

Y agregó: “Quisiera volver al 27 de marzo del año pasado, en esa plaza de San Pedro tan vacía: durante esa hermosa oración, el Santo Padre nos ofreció un gran regalo de fe, recordándonos que la Encarnación de Jesucristo es la cercanía de Dios a todos los que sufren. Nadie camina solo, nadie sufre solo, nadie muere solo: esta es la medicina, Cristo Jesús. De ahí nacen las heridas de amor: los voluntarios, las enfermeras, las religiosas, los obispos, los laicos que estuvieron y están dispuestos a contagiarse entrando en lugares peligrosos, demostrando que están dispuestos a ser heridos por el amor, por la solidaridad. Cuando una persona ama, está dispuesta a ser herida”.

Como recordó el prefecto, justo después de la oración del 27 de marzo de 2020, el Papa convocó a un grupo de trabajo para responder a las necesidades de los países más pobres y planificar un futuro de cercanía después del Covid.

“La Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Cáritas, el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral y otras realidades de la Iglesia fueron llamadas a dar cada una su propia contribución. Nuestro Dicasterio de Propaganda Fide, por ejemplo, ayudó a las iglesias locales, especialmente en las llamadas necesidades institucionales, para proporcionar alimentos y bienes sanitarios, además de ayudar en las necesidades básicas en tierras de misión. A Cáritas se le encomendó, en cambio, la misión de educar y formar a las comunidades locales, para que estén preparadas a afrontar la pandemia, a ayudar a las comunidades a no depender totalmente de sus gobiernos”.

En la misión de la Iglesia, más allá de la emergencia pandémica, explicó el cardenal Tagle, también es necesario responder de forma creíble a una creciente secularización, ligada a una globalización “que no es sólo un hecho económico, sino también un hecho de cultura. No es posible poner escudos o barreras para proteger a las personas de la circulación de estas ideas, pero esto no es un problema, sino un reto que nos lleva a valorar nuestra fe”.+