Lunes 4 de julio de 2022

Aclaración ante una experiencia eucarística en un templo de Tigre

  • 3 de abril, 2019
  • Tigre (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, envió un mensaje a la comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción ante la experiencia eucarística que, según su párroco, se produjo durante una misa en ese templo de la ciudad bonaerense de Tigre.
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El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, envió un mensaje a la comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción ante la experiencia eucarística que, según su párroco, se produjo durante una misa en ese templo de la ciudad bonaerense de Tigre.

"Sabemos por la fe que el Señor se hace presente en forma real y verdadera en cada misa que se celebra", recordó el obispo, y agregó: "Sin duda la experiencia vivida por ellos, podemos interpretarla como un consuelo y un regalo especial para la comunidad".

El prelado consideró que lo ocurrido invita "a vivir más hondamente el misterio contenido en cada Eucaristía, haciendo más profunda la entrega de nuestra vida al servicio de nuestros hermanos como Jesucristo lo hizo".

"Agradecemos este don especial pidiéndole al Señor y a su Madre Inmaculada, que estas gracias se trasformen en auténticas conversiones personales y pastorales, evitando cualquier interpretación apresurada que distorsione o agregue significados que no están relacionados a la experiencia vivida y a la fe de la Iglesia", pidió.



Texto del mensaje
Querida Comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción, en Tigre,

Me dirijo a ustedes y a su Párroco, el padre Cote Quijano, para referirme a los hechos de los que él mismo me informara, acerca de lo ocurrido en la celebración de la Eucaristía del pasado viernes de Cuaresma.

Según lo expresado por el padre Cote, en el momento de la elevación de la Eucaristía, él y su ayudante vieron, en la hostia consagrada, el rostro de Jesús.

Sabemos por la fe que el Señor se hace presente en forma real y verdadera en cada Misa que se celebra.

Sin duda la experiencia vivida por ellos, podemos interpretarla como un consuelo y un regalo especial para la comunidad.

Esto nos invita sin duda a vivir más hondamente el misterio contenido en cada Eucaristía, haciendo más profunda la entrega de nuestra vida al servicio de nuestros hermanos como Jesucristo lo hizo.

Agradecemos este don especial pidiéndole al Señor y a su Madre Inmaculada, que estas gracias se trasformen en auténticas conversiones personales y pastorales, evitando cualquier interpretación apresurada que distorsione o agregue significados que no están relacionados a la experiencia vivida y a la Fe de la Iglesia.

Un afectuoso saludo y mi bendición al padre Cote Quijano y a la comunidad parroquial, deseándoles de todo corazón un fecundo camino hacia la Pascua.
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