El arzobispo emérito de Corrientes consideró oportuno y saludable repetir la oración del publicano que "devuelve la gracia y permite creer en ella", y rechazar la del fariseo.
El arzobispo emérito de Corrientes afirmó que "Dios siempre nos hace esperar, ofreciéndonos la ocasión de insistir como niños, y vivir la experiencia de su misericordia, testimoniándola a los demás".
"El testimonio cristiano de los creyentes reviste una especial importancia para nuestros contemporáneos. Es la hora de los santos, diría San Juan Pablo II", recordó el arzobispo emérito de Corrientes.
El arzobispo emérito consideró que "es preciso no salirse de él, y que el propósito y el esfuerzo cotidiano constituyan un sendero, jamás abandonado, que conduzca progresivamente a la santidad".