Viernes 19 de agosto de 2022

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"Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos." (Lc.3,4)

Carta Pastoral de Adviento de monseñor Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza (28 de noviembre de 2021)

Queridos hermanos:

Con gran alegría les escribo en el comienzo del Adviento, tiempo de espera y de esperanza. De espera confiada en el Señor que vendrá como lo ha prometido. De esperanza en su acción en la historia de los hombres para transformar de raíz nuestra existencia. La pedagogía de la Iglesia nos invita en Adviento, a poner nuestro corazón en sintonía con la llamada del Padre a recibir la vida nueva que nos trae su Hijo.

Deseo invitarlos a vivir el Adviento con toda su novedad, resistiendo la tentación de hacerlo “en piloto automático”, sin detenernos a reflexionar sobre cuánto tiene el Señor para decirnos a cada uno, a nuestras comunidades, a la Iglesia, a la Humanidad… Todavía está viva en nosotros la experiencia de un tiempo duro caracterizado por la extensión despiadada del Covid19 y sus consecuencias de aislamiento, miedo, enfermedad y pérdida de tantras vidas. Más que nunca, el Niño Dios quiere ser para nosotros consuelo y fortaleza.

Por eso, para nosotros hombres y mujeres de fe, es tan necesario reencontrarnos en torno a la Palabra que da vida y anima la esperanza de un tiempo nuevo. Ante la invitación del Padre de recibir a su Hijo, no podemos responder resignados sin entusiasmo ni fervor, como “acostumbrados” o “resignados” a un Adviento más. Por el contrario, Dios es quien hace nuevas todas las cosas y siempre nos sorprende cuando allanamos los caminos interiores y nos despojamos de tantas distracciones que nos hacen perder la perspectiva de la llegada de Jesús.

El Adviento viene con buenas nuevas y recibirlas nos ayudará a entrar en plena sintonía con la espera confiada del Señor.

Así nos sucedió este domingo a la mañana, en la bendición del nuevo merendero, Patio de la Calle, en el predio de la Iglesia de la Merced en Mendoza, cuando recibimos a un hermoso grupo de hermanos de la Calle que venían a compartir el almuerzo y un momento de alegre fraternidad. Allí, los distintos grupos de Pastoral de la Calle ofrecerán diariamente el alimento a quienes están en esa dolorosa situación de indigencia y desvalimiento. Puedo decir que fue un modo sencillo y concreto de comenzar el Adviento. Más allá del dramatismo de tantas situaciones personales, ellos siempre se acercan con una sonrisa y nos hablan de un Jesús presente en sus vidas, recordándonos nuestra vocación de hermanos y compañeros de camino de todos los hombres.

También nos llena de esperanza en los tiempos nuevos, el Mensaje de la Asamblea eclesial de América Latina y el Caribe, “Todos somos discípulos misioneros en salida”, que recoge el sentir de todos los asambleístas, animados por el Espíritu Santo y con el valioso tiempo destinado al proceso de escucha en las Iglesias particulares a lo largo de todo el año. Sus doce desafíos pastorales animan una renovada transformación de nuestras estructuras eclesiales al servicio del anuncio de la Buena Nueva del Reino de Dios.

Acompaño a esta Carta Pastoral el texto de la Carta y la presentación de los doce desafíos pastorales. Ciertamente nos tocará a las Iglesias particulares, asumir esta propuesta tan completa y concretarla en nuestra vida eclesial mendocina y argentina. En la misma línea, la visita pastoral que comenzará el próximo año, nos dará la posibilidad de compartir con las comunidades estos temas que la Asamblea eclesial latinoamericana y del Caribe nos ha propuesto, a fin de sensibilizar y concientizar sobre la vida de la Iglesia en este tiempo de salvación que el Señor nos ha dado para vivir en plenitud nuestra condición de creyentes.

En esta dinámica del Adviento, el próximo sábado 4 a las 11 hs. tendremos una gran alegría: el nacimiento de una nueva parroquia en ocasión de la clausura del Año de San José. Será “San José de la Montaña” en Valle del Sol, Potrerillos; en ella convergerán distintas capillas y comunidades hasta ahora dispersas en esa región. Este Año de San José, Dios nos ha dado grandes motivos de alegría y de un mayor compromiso con el anuncio de la Buena Nueva del Reino: la ordenación de siete nuevos sacerdotes y ocho nuevos diáconos permanentes, que nos llena de esperanza. Damos gracias al Señor por este don y encomendamos a San José, nuestro Seminario Arquidiocesano y la Escuela de Diaconado, para que sean ámbitos fecundos donde forman su corazón ministerial los servidores del Pueblo de Dios.

Queridos hermanos, ya ven cuántas alegrías y esperanzas nos trae el Señor que viene. Se trata de abrir nuestros ojos, nuestros oídos y nuestros corazones, para allanar los caminos que lo reciban en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad. Vivamos el Adviento, viene el Señor en nuestra carne y nosotros sólo seremos felices saliendo a su encuentro, como María, nuestra Madre del Rosario que respondió al Ángel con su sí pleno y total: “Cúmplase en mí, según has dicho.” (Lc. 1, 38)

Mendoza, 28 de noviembre de 2021.
Mons. Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza