Domingo 21 de julio de 2024

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Una palabra de cercanía y esperanza en estos tiempos de pandemia

Carta de monseñor Sergio O. Buenanueva y del Consejo Diocesano de Pastoral de la diócesis de San Francisco (1 de julio de 2021)

Queridos amigos y hermanos:

Les agradecemos que nos permitan compartir una “palabra de cercanía y esperanza” en nombre de la Iglesia diocesana de San Francisco.

La dirigimos a todos los que comparten con nosotros la pasión por la vida, el bien común y la esperanza en estos tiempos de pandemia: hombres y mujeres, familias, comunidades, organizaciones de la sociedad civil y autoridades.

Es una palabra que brota del corazón iluminado por la fe que nace del Evangelio de Cristo. Nos reconocemos sus discípulos y miembros de la Iglesia católica que vive en cada una de las comunidades que forman nuestra diócesis.

Vivimos tiempos muy difíciles, de angustia e incertidumbre. Experimentamos temor, soledad, desaliento y cansancio. Tiempos que ponen al descubierto nuestra fragilidad y vulnerabilidad. Este dolor es patrimonio de todos: niños y ancianos, jóvenes y adultos. La enfermedad nos ha arrebatado a seres amados. Muchos lloramos la pérdida de familiares y amigos.Para todos nuestro respeto, cercanía y oración. En medio de estas circunstancias damos graciasa Dios por el inapreciable regalo de la vida. Hemos renovado nuestra conciencia de que somos responsables de cuidar nuestra propia vida y la de nuestro prójimo.

Mientras vamos caminando juntos, soportando el peso de estas circunstancias, descubrimos signos luminosos que alientan nuestra esperanza. Es la entrega generosa y perseverante de aquellos que, en el ejercicio de su profesión, en la responsabilidad de su trabajo, sumándose como voluntarios, enfrentan cada día la lucha por cuidar y ayudar a sanar a los enfermos y proteger a los más frágiles, por acompañar a los que sufren, por sostener la educación de nuestros niños y jóvenes, por ayudarnos a tomar conciencia y a cuidarnos unos a otros. Estos gestos nos impulsan a admirar la grandeza del corazón de tantos hombres y mujeres que aportan su invalorable esfuerzo en estos duros momentos. Muchas gracias por hacer patente lo más bello y noble de lo que somos capaces los seres humanos cuando nos disponemos sinceramente a hacer el bien sin mirar a quien.

La pandemia no ha terminado y hay que seguir desandando el camino. Los creyentes, sabemos que la vivencia de la fe no aporta soluciones mágicas a nuestras necesidades. La fe es un don en el que nos apoyamos para asumir la vida como se presenta con la confianza puesta en las manos de Dios Padre y Creador de todos.

Las comunidades eclesiales, con la ayuda de la Gracia de Dios, vamos aprendiendo a responder a los nuevos desafíos que se nos presentan. La oración por todos, hecha en nuestros hogares; el ofrecimiento de la Santa Misa, participando de ella de modo presencial o virtual; el acompañamiento de los hermanos más vulnerables y la ayuda a los más pobres, especialmente a través de Caritas son parte del granito de arena que queremos sumar al esfuerzo común de nuestra sociedad.

Queremos hacerles llegar una invitación: compartir un momento de oración el próximo 9 de julio a la hora 18:00. Se realizará desde la catedral en conexión con las demás parroquias y comunidades que forman la Iglesia diocesana de San Francisco. En el Día de la Patria deseamos compartir la oración por quienes fallecieron víctimas del Covid 19 junto a sus familias, pedir por todos los que siguen afrontando lo más duro de la pandemia (enfermos y personal de salud), agradecer a Dios por las bendiciones con la cuales no deja de acompañarnos. La oración compartida, especialmente en momentos duros, nos permite reavivar la esperanza. Es una necesidad vital de las personas y de la misma sociedad puesta a prueba.

Queremos que este mensaje nos ayude a todos a no rendirnos, a no sentirnos vencidos, a confiar frente a todo lo que nos pasa.

Como San Francisco de Asís lo hacía con sus hermanos, les deseamos a todos: Paz y Bien. Muchas gracias.

Mons. Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco
Rosana Rocchiccioli, coordinadora del Consejo Diocesano de Pastoral
Nélida Aragno, secretaria de Pastoral del obispado