Sábado 23 de octubre de 2021

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"Ven y lo verás"

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para la solemnidad de la Ascensión del Señor (16 de mayo de 2021)

En este domingo la Iglesia celebra la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. El texto del Evangelio (Mc 16,15-20), empieza señalando el mandato evangelizador que el Señor hizo a los Apóstoles: «Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura». En realidad, este mandato se sitúa en el centro de la tarea de todo bautizado que es evangelizar y siempre implicará, por lo tanto «comunicar» el Evangelio.

Cada año recibimos un mensaje del Papa sobre las comunicaciones. Este año dicho mensaje del Papa Francisco se titula: «Ven y lo verás (Jn 1,46). Comunicar encontrando a las personas donde están y como son». En dicho mensaje el Papa nos dice: «”Ven y lo verás” es el modo con el que se ha comunicado la fe cristiana, a partir de los primeros encuentros en las orillas del río Jordán y del lago de Galilea.

«La crisis del sector editorial puede llevar a una información construida en las redacciones, frente al ordenador, en los terminales de las agencias, en las redes sociales, sin salir nunca a la calle, sin “desgastar las suelas de los zapatos”, sin encontrar a las personas para buscar historias o verificar de visu ciertas situaciones. Si no nos abrimos al encuentro, permaneceremos como espectadores externos, a pesar de las innovaciones tecnológicas que tienen la capacidad de ponernos frente a una realidad aumentada en la que nos parece estar inmersos. Cada instrumento es útil y valioso sólo si nos empuja a ir y a ver la realidad que de otra manera no sabríamos, si pone en red conocimientos que de otro modo no circularían, si permite encuentros que de otra forma no se producirían».

«Numerosas realidades del planeta, más aún en este tiempo de pandemia, dirigen al mundo de la comunicación la invitación a “ir y ver”. Existe el riesgo de contar la pandemia, y cada crisis, sólo desde los ojos del mundo más rico, de tener una “doble contabilidad”. Pensemos en la cuestión de las vacunas, como en los cuidados médicos en general, en el riesgo de exclusión de las poblaciones más indigentes».

«La tecnología digital nos da la posibilidad de una información de primera mano y oportuna, a veces muy útil […] Pero ya se han vuelto evidentes para todos también los riesgos de una comunicación social carente de controles […] Todos somos responsables de la comunicación que hacemos, de las informaciones que damos, del control que juntos podemos ejercer sobre las noticias falsas, desenmascarándolas. Todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir».

«En la comunicación, nada puede sustituir completamente el hecho de ver en persona. Algunas cosas se pueden aprender sólo con la experiencia. No se comunica, de hecho, solamente con las palabras, sino con los ojos, con el tono de la voz, con los gestos. La fuerte atracción que ejercía Jesús en quienes lo encontraban dependía de la verdad de su predicación, pero la eficacia de lo que decía era inseparable de su mirada, de sus actitudes y también de sus silencios. Los discípulos no escuchaban sólo sus palabras, lo miraban hablar. De hecho, en Él —el Logos encarnado— la Palabra se hizo Rostro, el Dios invisible se dejó ver, oír y tocar, como escribe el propio Juan (cf. 1 Jn 1,1-3). La palabra es eficaz solamente si se “ve”, sólo si te involucra en una experiencia, en un diálogo. Por este motivo el “ven y lo verás” era y es esencial». «Pensemos en cuánta elocuencia vacía abunda también en nuestro tiempo, en cualquier ámbito de la vida pública, tanto en el comercio como en la política».

«”En nuestras manos hay libros, en nuestros ojos, hechos”, afirmaba san Agustín exhortando a encontrar en la realidad el cumplimiento de las profecías presentes en las Sagradas Escrituras. Así, el Evangelio se repite hoy cada vez que recibimos el testimonio límpido de personas cuya vida ha cambiado por el encuentro con Jesús. Desde hace más de dos mil años es una cadena de encuentros la que comunica la fascinación de la aventura cristiana. El desafío que nos espera es, por lo tanto, el de comunicar encontrando a las personas donde están y como son».

En esta jornada de las comunicaciones sociales queremos rezar por este gran desafío que nos ofrece nuestra cultura. Cada uno desde su propio lugar, es responsable de generar una cultura de respeto, de diálogo y amistad. Pedimos especialmente por los trabajadores de la comunicación para que vivan su trabajo, como una responsabilidad que surge de una vocación desafiante, pero maravillosa.

Les envío un saludo cercano y ¡hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas