Lunes 20 de septiembre de 2021

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Estar prevenidos y cumpliendo la tarea

Homilía de monseñor Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza, en el primer domingo de Adviento (Parroquia Corazón de María, Mendoza, 29 de noviembre de 2020)

Queridos hermanos, como decíamos en el comienzo de la misa, estamos celebrando el primer domingo de Adviento. Dentro de la pedagogía litúrgica que preparan la celebración de los grandes misterios de la fe: Adviento para Navidad, cuaresma para el corazón, para la pasión muerte y resurrección de Cristo. En este caso al celebrar el primer domingo de Adviento comenzamos este tiempo litúrgico de la iglesia animándonos a esperar como lo hace el pueblo de Israel a lo largo de su historia. Confiamos en que Dios cumplirá su promesa.

Este primer domingo de Adviento nos invita en la primera lectura del Profeta Isaías a entender la historia humana, a captar la dificultades de la historia humana, donde tantas veces se lo deja de lado a Dios y se deja de practicar las enseñanzas que el Señor nos ha propuesto. Y para nosotros como cristianos una invitación a vivir nuestra pertenencia al Señor de una manera más consciente y por eso Isaías que nos propone a Dios como el artesano que hace nuevas todas las cosas. Es capaz de hacernos nuevos. El tiempo de adviento es un tiempo en que nuestro corazón puede prepararse para recibir a Jesús y tener dentro el gusto de saber que sale al encuentro del Dios, vivo y verdadero.

En la carta a los Corintios el apóstol Pablo insiste en una concepción de la vida y de la muerte que tome distancia de todos los fundamentalismos. Se trata de esperar a Jesús pero esperar. Se lo espera a Dios por una vida en coherencia con su palabra en coherencia con sus enseñanzas. La invitación entonces es a esperarlo haciendo los gestos y los signos como los hacía.

Tenemos este evangelio que nos habla de estar prevenidos, estar atentos. De los dormirnos hace algunas semanas teníamos aquella parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias recordamos aquellas mujeres que se perdieron la fiesta por no haber estado en todos los detalles el Señor. A nosotros mismos, estén prevenidos para cuando venga el hijo del hombre. Estar prevenidos dice y cumpliendo su tarea. Cada uno ha recibido una tarea en la vida. Cada uno recibido como veíamos hace también algunas semanas algunos talentos para desarrollar, para hacer rendir mucho, por eso cuando venga el dueño de casa, cuando venga el Señor que nos va preparando su llegada. Por eso nos dice que uno puede no dormirse porque está atento a otras cosas porque se detiene a considerar como más valiosas algunas cuestiones materiales, también porque estamos atentos a imágenes de todo tipo, menos de aquellas que nos llevan a considerar la llegada del Señor. Podemos también estar dormidos con alguna ideología pasada de moda, podemos estar dormidos también en actitudes que nos aíslan de mirar la realidad con los ojos con que Dios nos propone que la vea. Por eso este primer domingo de Adviento es una invitación confiada Dios. Él quiere hacer en nosotros cosas nuevas y para eso nos pide que nos quedemos bien atentos, activos haciendo nuestra parte de la misión aquí en la tierra.

Mons. Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza