Desde el Seminario Nuestra Señora del Rosario, el arzobispo de Mendoza presidió la Eucaristía y destacó el Magníficat como un canto de fe, justicia y esperanza.
El arzobispo de San Juan de Cuyo destacó el mes misionero y la peregrinación a Luján como un llamado a renovar la fe y la esperanza en un mundo herido.
En su reflexión del Octubre Misionero, el obispo de Neuquén recordó la urgencia de renovar el celo apostólico y de llevar el Evangelio a todos los pueblos.
"Es un pecado grave de omisión ocultar o negar la presencia de Cristo - Evangelio del Padre - a un mundo que necesita ser salvado por Él", planteó el arzobispo emérito de Corrientes.