Ante la violencia desatada en ese país, los religiosos latinoamericanos manifestaron su solidaridad y oración, por las familias, los desaparecidos, asegurando que "el amor es más fuerte que el odio".
Más de 300 delegados de 150 países definirán orientaciones y autoridades para el próximo quinquenio, tras un proceso mundial de consulta y discernimiento.