Miércoles 7 de diciembre de 2022

Religiones ofrecen conformar consejo consultivo frente a la crisis del cambio climático

  • 22 de octubre, 2022
  • Buenos Aires (AICA)
En una Proclama entregada a los participantes de la Cumbre Mundial de Alcaldes, prometen educar, concientizar, difundir y movilizar el compromiso por el cuidado de la casa común.
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Los referentes de los credos reflexionaron y debatieron con espíritu fraternal sobre la crisis del cambio climático durante el Foro de Diálogo Interreligioso y Social dentro de la Cumbre Mundial de Alcaldes C40, en la que consensuaron una Proclama que fue entregada a los jefes comunales participantes organizadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En el documento, los líderes religiosos ofrecieron conformar un “consejo consultivo permanente para impulsar decisiones, velando y acompañando la implementación responsable de las medidas necesarias, tanto en el sector público como privado, para atender la crisis climática”.

“Porque el planeta es uno, estamos en la misma barca, pero tenemos consciencia además que el cambio climático afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables. Es por ello que nos comprometemos a educar, concientizar, difundir y movilizar el compromiso por nuestra tierra, asumiendo el carácter transversal del problema, valorando el aporte de las religiones al respeto y reconocimiento de la dignidad de la persona y el destino común que compartimos”, subrayaron.

Texto de la Proclama
Nosotros, líderes religiosos y representantes de diversas instituciones religiosas, en el marco del Foro de Diálogo Interreligioso y Social dentro de la Cumbre Mundial de Alcaldes C40, proclamamos y afirmamos: 

1. Nuestra preocupación para que las generaciones presentes y futuras sean educadas como administradoras y no dueñas de la tierra, reconociendo y siendo conscientes de la inseparabilidad del sujeto con el ambiente. Por ello proponemos que el modelo de diálogo interreligioso sea usado para el consenso de políticas públicas que promuevan el uso responsable de los recursos junto al renacer de un sentido global de una jornada local de concientización ambiental. 

2. Debemos generar conciencia que habitamos una casa común, desde un espíritu fraternal y de justicia, convivencia en la diversidad, y una visión trascendente de la vida; que nos anime a emprender acciones concretas y reales para cuidarla y detener los avances del cambio climático. 

3. Necesitamos una toma de conciencia de nuestra responsabilidad personal sobre el ambiente, sobre la creación. Porque es preciso una renuncia al individualismo ambiental y al mal uso y explotación de los recursos dados, y un compromiso hacia las otras personas presentes y venideras y a todo ser viviente. Para lograr una convivencia pacífica como base de la sociedad humana, donde la integridad de cada persona pueda florecer plenamente para que todos sientan que el otro es su hermano. 

4. Somos parte de un planeta y nuestra responsabilidad es poner nuestra religiosidad en acción, promoviendo la trascendencia e integrándola a la vida ciudadana en todas sus esferas: familia, educación, instituciones, vida pública. 

5. Consideramos que educar no es solo transmitir conocimiento y buenos hábitos sino también propiciar un cambio de mentalidad y de consciencia en todas las etapas y ámbitos de la vida, que nos lleve a respetar al otro, cuidando la dimensión interior y evitando visiones fragmentadas entre humanidad y naturaleza. 

6. Proclamamos que las familias son las primeras formadoras de valores y generadoras de hábitos, donde se incorpora que estamos al cuidado del planeta, que la acción individual tiene impacto y que hay que cuidar la vida. Como la familia es impactada por el contexto, es necesaria la articulación con otros actores religiosos, sociales, culturales y educativos para tener la información, las herramientas y las redes que la lleven a cumplir con su misión. 

7. Las distintas generaciones deben proponer, consensuar y unir sus miradas y experiencias con respeto mutuo en una dirección común para el cuidado del ambiente con acciones concretas que beneficien a todos, con frutos visibles en lo inmediato y sustentables a futuro. 

8. Las religiones como puente, como ejemplo ?dentro de nuestras limitaciones-, de convivencia y unidad en la diversidad, nos proponemos como un consejo consultivo permanente, para impulsar decisiones, velando y acompañando la implementación responsable de las medidas necesarias, tanto en el sector público como privado, para atender la crisis climática. Porque el planeta es uno, estamos en la misma barca, pero tenemos consciencia además que el cambio climático afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables. Es por ello que nos comprometemos a educar, concientizar, difundir y movilizar el compromiso por nuestra tierra, asumiendo el carácter transversal del problema, valorando el aporte de las religiones al respeto y reconocimiento de la dignidad de la persona y el destino común que compartimos. 

9. Somos responsables del mundo, y frente a ello no nos acobardamos. Porque caminar juntos exige coraje. Exige ponerse en acción, en conexión real con nuestra tierra. Sabernos hermanos, mirando hacia el mismo horizonte: el cuidado de la casa común.

Declaramos y confiamos a las autoridades y a toda la sociedad estos puntos reflexionados y debatidos con espíritu fraternal.+