Domingo 24 de octubre de 2021

Mesa en la CAL sobre los desafíos que afronta América Latina

  • 30 de mayo, 2019
  • Roma (Italia) (AICA)
Con la finalidad de reflexionar sobre los retos y oportunidades que plantea el pluralismo religioso y cultural para la Iglesia Católica y para los Estados latinoamericanos, se realizó en la sede de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), la mesa redonda "Pluralismo religioso y cultural en América Latina: retos y oportunidades". Participaron el secretario de la CAL, profesor Guzmán Carriquiry, y el embajador argentino ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter.
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Con la finalidad de reflexionar sobre los retos y oportunidades que plantea el pluralismo religioso y cultural para la Iglesia Católica y para los Estados latinoamericanos, se realizó el 28 de mayo en la sede de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), la mesa redonda "Pluralismo religioso y cultural en América Latina: retos y oportunidades".

En ese contexto, se recordó el discurso a los miembros del Pontificio Colegio Pío Latinoamericano de Roma , del 15 de noviembre de 2018, en el que el papa Francisco se refirió a la fragmentación cultural, la polarización del entramado social y la pérdida de raíces que se está viviendo en Latinoamérica haciendo referencia también a los "modelos culturales que poco o nada tienen que ver con nuestra historia e identidad y que, lejos de mestizarse en nuevas síntesis como en el pasado, terminan desarraigando a nuestras culturas de sus más ricas y autóctonas tradiciones".

De ahí que el objetivo de la charla haya sido, además de reflexionar sobre estos retos, compartir las buenas prácticas que se estén llevando a cabo para asegurar un diálogo auténtico, el fortalecimiento de las identidades y la promoción de la interacción religiosa resaltando los elementos aglutinadores propios de la cultura latinoamericana como la fe cristiana y el respeto a la libertad religiosa.



Tras las palabras introductorias del embajador argentino, Rogelio Pfirter, y de la alocución del profesor Guzmán Miguel Carriquiry Lecour, siguieron una serie de intervenciones de diversos embajadores y representantes de embajadas latinoamericanas acreditadas ante la Santa Sede, profundizando sobre las realidades propias de sus países y de lo común que les permite mirar hacia adelante.

Carriquiry comenzó refiriéndose al Mercosur que, en su opinión, necesita ser repensado, reestructurado y relanzado, a fin de lograr "una mayor integración con la Alianza para el Pacífico, México y América Central y una razonable y beneficiosa apertura y cooperación con los más diversos mercados del mundo entero".

A fin de ir forjando ? añadió ? lo que el Santo Padre Francisco llamó "una Patria Grande en gestación" en su discurso, precisamente, a un grupo de la Pontificia Comisión para América Latina, a quienes recibió en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, el pasado 4 de marzo.

La cultura del encuentro y el mestizaje
Entre otras consideraciones y tras aludir a los dos fenómenos contemporáneos que cuentan con fuertes influjos en el desarrollo de un mayor pluralismo cultural en América Latina, como lo son las migraciones religiosas, por una parte, y la globalización, por la otra, el Profesor Carriquiry también se refirió a dos planteamientos típicos del pontificado de Francisco tales como: la cultura del encuentro y el mestizaje.

Y concluyó preguntándose si en América Latina seremos capaces de afrontar los problemas y desafíos que se nos presentan polarizados, divididos, fragmentados y sin rumbos ciertos. De donde dedujo que "por cierto, necesitamos grandes consensos nacionales y populares en pos del bien común para poder encaminarnos hacia un futuro de esperanza".

Por su parte, el embajador argentino se refirió a la larga historia de integración religiosa en su país, que ocupa el 29° puesto en el mundo en cuanto a mayoría católica, con la mayor comunidad judía en América Latina y séptima en el mundo, además de otras pertenencias religiosas, incluso no monoteístas, si bien con un "acelerado crecimiento de Iglesias evangélicas y pentecostales".

Lo que, en suma, deriva en una convivencia pacífica de una población que es como un crisol de razas y donde la libertad religiosa es un derecho establecido.+