Lunes 25 de octubre de 2021

Los obispos bolivianos piden unidad, justicia y equidad

  • 15 de octubre, 2014
  • La Paz (Bolivia)
"Por una Bolivia unida con justicia y equidad", la Conferencia Episcopal Boliviana señaló que es importante "enfocar adecuadamente el futuro inmediato sin ganadores ni perdedores, concretando espacios de encuentro de todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad para encarar los problemas más urgentes que afligen a la sociedad, priorizando el bien común y evitando muevas formas de intolerancia, exclusión o la tentación del pensamiento único y la concentración de poder".
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"Por una Bolivia unida con justicia y equidad" es el comunicado que dio a conocer la Conferencia Episcopal Boliviana a propósito del resultado preliminar de las elecciones nacionales celebradas el pasado domingo 13 de octubre y las perspectivas que se abren para el país.

En su mensaje, los obispos bolivianos piden "enfocar adecuadamente el futuro inmediato sin ganadores ni perdedores, concretando espacios de encuentro de todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad para encarar los problemas más urgentes que atingen a la sociedad, priorizando el bien común y evitando muevas formas de intolerancia, exclusión o la tentación del pensamiento único y la concentración de poder".

Texto del documento episcopal
"Luego de la realización de las elecciones nacionales del pasado 12 de octubre, la Conferencia Episcopal Boliviana felicita al pueblo boliviano por una nueva muestra de vocación democrática y comportamiento cívico en su participación en los comicios electorales. Este testimonio constituye una base sólida que fortalece la vigencia del sistema democrático en nuestro país.

De igual manera, basados en los resultados preliminares, felicitamos al Movimiento al Socialismo y a su líder, el presidente Evo Morales, por haber ganado estas elecciones habilitándose para un tercer mandato. Su liderazgo debe constituirse en un referente de unidad y de articulación de esfuerzos al servicio del bien común del que todo el país debe salir beneficiado.

Al mismo tiempo, al igual que muchos ciudadanos en las últimas horas, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por la demora y denuncias de irregularidades graves en el conteo oficial de los votos por parte del TSE, estos hechos ponen en evidencia la falta de idoneidad de esta instancia e inevitablemente despiertan dudas y susceptibilidades sobre el proceso. Es fundamental que sus responsables extremen esfuerzos para concluir su tarea de manera transparente y en el plazo más breve posible.

Ni ganadores ni perdedores
Una vez concluida la etapa electoral, es importante enfocar adecuadamente el futuro inmediato sin ganadores ni perdedores, concretando espacios de encuentro de todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad para encarar los problemas más urgentes que atingen a la sociedad, priorizando el bien común y evitando muevas formas de intolerancia, exclusión o la tentación del pensamiento único y la concentración de poder. Sólo de esta manera se puede asegurar que el verdadero ganador de estos procesos sea el país en su conjunto.

Un gobierno para todos
Tomando en cuenta el deseo del propio presidente, expresado nuevamente en su primera intervención luego de las elecciones, le auguramos un gobierno responsable y acertado escuchando las preocupaciones más urgentes de los ciudadanos. Entre estas grandes tareas pendientes hay que mencionar la necesidad de contar con propuestas estructurales y sostenibles frente al drama de la pobreza persistente, respuestas más eficaces y oportunas frente a las amenazas crecientes del narcotráfico, una verdadera y profunda renovación del sistema judicial, propugnar una auténtica y sana independencia de los poderes al servicio del estado de derecho, una evidente mejora de los servicios de salud y educación, así como adoptar medidas urgentes para resolver la creciente inseguridad ciudadana, entre las más importantes.

Colaboración entre la Iglesia y el Estado.
Más allá de las críticas y ataques que nos llegan reiteradamente por parte de representantes del gobierno, como Iglesia, ofrecemos nuestra colaboración a las nuevas autoridades, ya que, "la autonomía de la Iglesia y la de la comunidad política no comporta una separación tal que excluya la colaboración". (Carta de los obispos de Bolivia: "Los católicos en la Bolivia de hoy", 122).

La Iglesia colabora con la predicación del Evangelio, con su servicio a los más pobres de la sociedad boliviana, pero también, seguimos el consejo del papa Francisco que nos dice en su carta La Alegría del Evangelio: "nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos." (EG183).

Nos unimos en oraciones a todos los fieles católicos y personas de buena voluntad para que el Dios de la historia ilumine a nuestros gobernantes y les bendiga con sabiduría, capacidad de diálogo y espíritu de servicio para llevar a buen término los proyectos de gestión pública que garanticen los derechos fundamentales, el bienestar y la felicidad de todos los bolivianos, especialmente de los más pobres y marginados de nuestro tiempo.
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