Viernes 3 de diciembre de 2021

El matrimonio establecido y querido por Dios es sólo entre un varón y una mujer, reiteran los obispos

  • 3 de junio, 2021
  • Santiago (Chile) (AICA)
Declaración del episcopado chileno en respuesta a "las prioridades" fijadas por el presidente de la República, anunciando "dar urgencia" a la llamada ley del matrimonio igualitario.
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“Los que seguimos a Jesucristo como Salvador y Señor y nos guiamos por su enseñanza, sostenemos la certeza de que el matrimonio establecido y querido por Dios es sólo entre un varón y una mujer, comunión que gesta vida y fundamenta la familia”, afirmó la Conferencia Episcopal Chilena (CECh) en una declaración hecha pública el 2 de junio con respecto a las prioridades fijadas por el presidente Sebastián Piñera de dar urgencia a la llamada ley de matrimonio igualitario.

“Nadie duda que Chile vive un tiempo complejo que exige lo mejor de cada uno de nosotros”, inician los obispos su mensaje. La ciudadanía y sus representantes democráticamente electos están tomando importantes decisiones que marcarán la democracia, agregando que “la profunda crisis sanitaria provocada por la pandemia y sus consecuencias económicas, sociales y emocionales situó a amplios grupos de chilenos en extrema precariedad, quienes esperan de sus autoridades medidas y acciones decididas de ayuda, sobre todo en beneficio de los más vulnerables”.

En este contexto, subraya la CECh, de “gran expectación sobre cómo seguiremos enfrentando la pandemia y sus efectos”, el presidente de la República definió “algunas prioridades para los últimos meses de su mandato, entre las cuales anuncia su decisión de poner urgencia a la llamada ley de matrimonio igualitario”.

Respecto de esta última iniciativa, los prelados recuerdan en la declaración que “lo que la Iglesia católica enseña sobre esta materia es claro y conocido: la vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador (Catecismo de la Iglesia Católica, 1603). La familia es el “lugar primario de relaciones interpersonales, célula primera y vital de la sociedad nacida de la íntima comunión de vida y de amor conyugal fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer” (Compendio Doctrina Social de la Iglesia, 211)”.

Por otra parte, señalan que el papa Francisco “ratificó esta enseñanza en su exhortación apostólica Amoris laetitia, afirmando que “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”. 

Lo anterior, en ningún caso contradice la firme convicción de la Iglesia en cuanto a que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta”. Por lo demás, desde el punto de vista de los derechos de las personas que deciden vivir juntos, la legislación nacional estableció un régimen que ampara jurídicamente su decisión y le otorga un reconocimiento”.

Los obispos concluyen la declaración señalando que esperan “que estas palabras puedan ayudar al discernimiento de quienes ejercen la responsabilidad de legislar y de todas las personas que buscan el mayor bien para quienes vivimos en Chile”.+