Miércoles 29 de mayo de 2024

El Card. Poli ofició una misa por los 200 años de la Academia de Medicina

  • 22 de diciembre, 2022
  • Buenos Aires (AICA)
En el aula magna de esa entidad académica, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina destacó la necesidad de instituciones que hablen la verdad y defiendan la vida.
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El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, celebró una misa de acción de gracias por los 200 años de la Academia Nacional de Medicina en el aula magna de esa corporación, avenida Las Heras 3092, el viernes 16 de diciembre.

“Necesitamos en la Argentina instituciones que hablen la verdad, porque la verdad nos hará libres”, dijo el cardenal, y felicitó a la Academia porque está defendiendo la vida al exponer la verdad científica. 

Señaló que Jesús vino para darnos vida y dárnosla en abundancia, y citó al papa Benedicto XVI, quien decía que Jesús será siempre Jesús.

Recordó también que el papa San Juan Pablo II hablaba de que la verdad tiene dos alas: la de la razón y la de la fe, que no se contraponen.

El arzobispo no leyó su homilía, se expresó en tono calmo y con naturalidad, dirigiéndose afectuosamente al centenar de personas que asistieron, entre los que había académicos y sus familiares -encabezados por el presidente de la Academia, doctor Juan Antonio Mazzei, con su esposa-, algunos médicos con sus camisas blancas, jóvenes becarios, empleados…

El cardenal recordó que en una época él estuvo trabajando en el área de educación en el arzobispado porteño, especialmente interesado en las humanidades “que nos hacen personas”. Y comentó que el entonces arzobispo y cardenal Jorge Bergoglio, hoy el papa Francisco, les decía a él y a sus colaboradores, con relación a algunos temas que trataban: “¿Consultaron ustedes a las academias?”.  El cardenal Poli consideró que no hacerlo llevaría consigo “privarnos de una fuente de  verdad increíble”.

Concelebraron la misa los presbíteros Ricardo Dotro y Alois Bachmann. Un abuelo de este último, de su mismo nombre, presidió muchos años la Academia Nacional de Medicina. Y su padre, también homónimo, dirigió allí durante años el Instituto de Investigaciones Hematológicas Mariano R. Castex.

Un coro entonó distintos cánticos en varios momentos de la liturgia eucarística. Y en la oración de los fieles se pidió “por el coro que anima nuestra  celebración, para que puedan seguir alabando al Señor con ese gran talento que han recibido”.

Se rezó por el eterno descanso de los difuntos de la institución;  en especial, por los académicos fallecidos este año: los doctores Víctor Pérez, Leonardo  Mc Lean y Enrique Gadow. “Te lo pedimos, Señor”, contestaron los presentes.

También se pidió “que esta Navidad traiga paz, armonía y felicidad al mundo entero, y muy especialmente a los señores académicos, a todo el personal, a los pacientes y ex pacientes, y a sus familiares”.

La Academia Nacional de Medicina fue creada por Bernardino Rivadavia, entonces ministro de Gobierno del gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, por un decreto del 9 de abril de 1822. Entidad rectora en las ciencias médicas, impulsa su desarrollo por el estudio y la investigación. Su historia comienza a la par de la enseñanza universitaria de la medicina en el país.+ (Jorge Rouillon)

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