Miércoles 5 de octubre de 2022

Declaración final del VII Congreso de líderes religiosos

  • 15 de septiembre, 2022
  • Nursultán (Kazajistán) (AICA)
"Abandonar toda retórica agresiva y detener los conflictos en todos los rincones de la tierra", es el compromiso central que los líderes de las religiones dirigen al mundo.
Doná a AICA.org

El Séptimo Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales concluyó este jueves 15 de septiembre en el Palacio de la Independencia de Nursultán en Kazajistán, con la lectura de una Declaración final bajo el signo de la unidad y el diálogo.

El documento, de 35 artículos, está dirigido a las autoridades, líderes políticos y figuras religiosas de todo el mundo, a las organizaciones regionales e internacionales, a las organizaciones de la sociedad civil, entre otras instituciones, y se distribuirá como documento oficial en la 77ª sesión de la Asamblea General de la ONU. 

En la sección inicial de la Declaración, los participantes del Congreso afirman, entre otras cuestiones, la importancia de los valores compartidos en el desarrollo espiritual y social de la humanidad, reconocen la necesidad de combatir toda forma de discriminación, respetan la riqueza de la diversidad religiosa y cultural, condenan “en los términos más enérgicos” el extremismo, el radicalismo y el terrorismo “que conducen a la persecución religiosa y el menoscabo de la vida y la dignidad humanas”.

Acogen con satisfacción todas las iniciativas, en particular los esfuerzos de los líderes religiosos para promover el diálogo interreligioso e intercultural y reafirman la labor del Congreso “como plataforma internacional de diálogo interreligioso para representantes de muchas religiones, confesiones y credos” y una oportunidad para “tomar nuevas medidas específicas para ampliar el diálogo interconfesional, interreligioso e intercivilizacional”.

Los puntos sobresalientes de la declaración
En un mundo herido por la guerra en Ucrania y otras guerras aún en curso, que solo siembran muerte y destrucción, los líderes religiosos expresan su convicción de que “el desencadenamiento de cualquier conflicto militar, creando focos de tensión y enfrentamiento, provoca reacciones en cadena que perjudican las relaciones internacionales”. 

En este contexto, los firmantes creen que “el extremismo, el radicalismo y todas las demás formas de violencia y guerras, sean cuales sean sus objetivos, no tienen nada que ver con la verdadera religión y deben ser rechazados con la mayor firmeza”.

Los representantes de los múltiples credos exhortan a los líderes mundiales a abandonar toda la retórica agresiva y destructiva “que conduce a la desestabilización del mundo, y para que cesen los conflictos y el derramamiento de sangre en todos los rincones de nuestro mundo”.

En contraposición con la sangre injustamente derramada en tantas partes, observan que “el pluralismo y las diferencias de religión, color de piel, género, raza y lengua son expresiones de la sabiduría de la voluntad de Dios en la creación”. Por tanto, “es inaceptable cualquier incidente de coerción a una religión y doctrina religiosa en particular”.

La declaración reconoce la importancia y valor del Documento sobre la “Fraternidad Humana por la paz mundial y la convivencia común”, firmado el 4 de febrero de 2019 por el papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyib, durante el viaje apostólico del Santo Padre a los Emiratos Árabes Unidos. Se trata de un documento que, como recuerda la declaración, hace un llamado a la paz, el diálogo, la comprensión mutua y el respeto entre los creyentes para el bien común. En esta línea, “constatamos el impacto positivo del diálogo entre los líderes de las religiones mundiales y tradicionales para los procesos sociopolíticos en los Estados y sociedades, contribuyendo a la preservación de la paz”.

A su vez, los firmantes invitan “a todas las personas de fe y buena voluntad para que se unan en estos tiempos difíciles y contribuyan a garantizar la armonía y la seguridad en nuestro hogar común: el planeta Tierra”.

Además de agradecer al gobierno por “la excelente organización del Congreso, y al pueblo kazajo su cordialidad y hospitalidad”, confirman el interés colectivo en continuar las actividades del Congreso y la intención de convocar la próxima entrega en 2025 en Nursultán, capital de la nación centroasiática.

“Que nuestras aspiraciones sean bendecidas y que la paz y la prosperidad se concedan a todos los pueblos y países”, finaliza la declaración.+