Domingo 3 de julio de 2022

Concluyó en México el 27º Congreso Interamericano de Educación Católica

  • 31 de mayo, 2022
  • Ciudad de México (AICA)
El Congreso reunió a 1.200 líderes educativos de 23 países, en el Hotel Hilton Reforma (México) y tuvo por tema: "Los futuros de la educación: aprender a transformarse".
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El 27º Congreso Interamericano de Educación Católica celebrado en la Ciudad de México el 27 y 28 de mayo, contó con la participación de 1.200 líderes educativos del continente provenientes de 23 países de América y de otros continentes, organizado por la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), analizaron por dos días el tema “Los futuros de la educación”, en sinergia con el Pacto Educativo Global impulsado por el papa Francisco.

Tras la pausa provocada por la pandemia de Covid-19, en el Congreso Interamericano de Educación se reunieron en forma presencial educadores, sacerdotes, religiosos, laicos y obispos para discernir sobre la iniciativa de la Unesco, “los futuros de la educación”. 

El Encuentro formativo –único en su género, por su alcance e incidencia–, es convocado y organizado cada dos años por la CIEC. En el Congreso participaron algunos representantes de la Iglesia latinoamericana y caribeña, como monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo (Perú) y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam); la hermana Daniela Cannavina, uruguaya, capuchina de la Madre Rubatto y secretaria general de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) y el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México y expresidente del Celam.

Los participantes, interactuaron con más de 15 expertos internacionales, en conferencias, conversatorios y charlas TED que se desarrollaron a la luz de la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Pacto Educativo Global, la necesidad de aprender a transformarse para abrazar “los futuros de la educación”, la educación después del Covid, el impacto de las nuevas tecnologías en la educación y la educación disruptiva, la agenda digital para América Latina, la gestión de la innovación, los desafíos de la inteligencia artificial y la ciudadanía global para el Siglo XXI, entre otros.

Para el Secretario General de la CIEC, Óscar Pérez Sayago, “el momento actual que vivimos, fruto de la pandemia por el Covid-19 está lleno de incertidumbre, de complejidad y precariedad, por eso tenemos claro el llamado que nos hace la Unesco de que el conocimiento y el aprendizaje son los mayores recursos renovables con los que dispone la humanidad para responder a los desafíos y generar alternativas”.

Cardenal Cerlos Aguiar: “Necesitamos caminar juntos”
“No tengan miedo, yo estoy con ustedes”. Con estas palabras inició su homilía el cardenal Carlos Aguiar Retes, durante la Eucaristía inaugural del 27º Congreso Interamericano de Educación Católica, animando a los líderes de la escuela católica a afrontar la adversidad de la mano de Jesucristo. “El encuentro con el resucitado, nos anima ser valientes ante las dificultades”, dijo, mencionando algunos de los grandes retos contemporáneos como el cambio climático y la amenaza de un desastre nuclear.

El arzobispo de México recordó la importancia de “no ceder en nuestras convicciones como educadores católicos”, subrayando, además que “no es por nuestros conceptos y doctrinas que evangelizamos, sino por nuestro testimonio atractivo y convincente”.

La educación no es solo “transmitir conocimientos, es compartir experiencias de vida a la luz de esos conocimientos”, concluyó el purpurado, apelando al sentido etimológico de la palabra “educar” (educare, educere), y acentuando que “si bien la transmisión de conocimientos es indispensable, necesitamos ‘caminar juntos’, sinodalmente”.

Conferencias y charlas TED
En la primera jornada algunos conferencistas internacionales como Romina Kazman y Elisa Guerra abordaron la agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en sinergia con el Pacto Educativo Global, la primera. Mientras que la segunda se refirió a “los futuros de la educación: aprender a transformarse”.

También se realizaron dos charlas TED, una sobre la cuestión de la sostenibilidad y la educación, por parte de Ernesto Núñez, y otra en torno a la necesidad de una “educación responsable”, por Javier García Cañete.

Por otra parte, la intervención del joven Bruno Segura, de 12 años, quien se presentó como un “divulgador de la ciencia” y compartió su experiencia de aprender a partir de intereses significativos y de la importancia de despertar la curiosidad, mereció el reconocimiento de los asistentes.

El festival “Alégrate”, que apeló al valor de la lúdica como mediación educativa, marcó el final de las actividades del día.

Monseñor Miguel Cabrejos: “Educar en un mundo dividido y fragmentado”
En su mensaje durante la apertura del Congreso, monseñor Cabrejos se refirió en varias oportunidades al magisterio del papa Francisco en torno al Pacto Educativo Global y a su insistencia en “promover una educación que permita superar la actual globalización de la indiferencia y la cultura del descarte”.

Ante la crisis prolongada que generó la pandemia del Covid-19 y “tantas otras pandemias históricas que afectan de manera sistémica a buena parte de los pueblos de nuestro continente”, el arzobispo de Trujillo consideró que “la educación es el escenario ideal para reconstruir un mundo dividido y fragmentado donde se evidencian las brechas sociales, económicas, culturales y políticas que amenazan con la estabilidad y con los ideales humanistas y solidarios que sostienen a nuestra Patria Grande”.

Por su parte, la hermana Daniela Cannavina, señaló que este Congreso es una posibilidad “para pincelar con nuestro colorido carismático, una tela continental que anime a nuestros niños, jóvenes, personal docente y no docente y familias, a creer que otra educación es posible”.  Y se hará, dijo, se le da un “lugar relevante a los grandes valores humanos: la escucha, el diálogo, la empatía, la solidaridad, la acogida, el respeto, el buen trato, entre otros”.

Premio ‘Jesús Maestro’ a monseñor Cabrejos
El presidente del Celam, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, recibió el Premio ‘Jesús Maestro’ de manos del Consejo de la Confederación Interamericana de Educación Católica.

Cada dos años, es el mayor reconocimiento que hace el organismo eclesial a los docentes de América por su trayectoria y aportes significativos a la escuela católica. Junto con monseñor Cabrejos, recibieron el premio otros educadores del continente: monseñor José Dolores Grullón, de la República Dominicana; hermana Lidia María Hernández, de Guatemala; Elsa de Jesús Burgos, de Puerto Rico; hermana Antonieta García, de Perú; y el hermano Luciano Guillermo Oñate, de Ecuador. De igual forma, las Escuelas Salesianas SDB, de la República Dominicana, se hicieron merecedoras de la distinción ‘Jesús Maestro’ en la categoría institucional.

En nombre de los homenajeados, monseñor Cabrejos expresó su reconocimiento “a tantos educadores y educadoras de nuestro continente latinoamericano y caribeño que viven con pasión su vocación de evangelizar educando y de educar evangelizando”. Además, subrayó la importancia de la escuela católica en América Latina y el Caribe, que tuvo “en la educación una herramienta para servir a los pueblos en la construcción de nuestra cultura e identidad latinoamericana y caribeña”.

“Sigamos comprometidos, queridos hermanos y hermanas, con la edificación de la Civilización del Amor mediante una educación integral para que todos nuestros pueblos tengan vida, especialmente los más pobres y vulnerables de nuestra sociedad”, agregó el Presidente del Celam, agradeciendo a la CIEC “todo su liderazgo por hacer posible este entrañable sueño de nuestro papa Francisco” con relación a la urgencia de rehacer el Pacto Educativo Global.

Conclusiones
En las conclusiones del Congreso, al evidenciar la prolongada crisis derivada de la pandemia del Covid-19, y de las “múltiples pandemias que padecen nuestros pueblos en lo social, lo político, lo económico, y lo cultural, incluyendo el acceso a una educación de calidad”, fueron evocadas las palabras que el papa Francisco dirigió en 2020 a los líderes mundiales reunidos en la Asamblea de las Naciones Unidas: “De una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores. Por ello, en esta coyuntura crítica, nuestro deber es repensar el futuro de nuestra casa común y proyecto común”.

La escuela católica de América tomó en serio este llamado del Obispo de Roma, pues “se ha puesto de pie para ‘caminar juntos’, educadores y educadoras, sinodalmente, en alianza y en comunión con otras organizaciones del continente, eclesiales y no eclesiales, para construir los ‘futuribles’ que nos requiere estos nuevos tiempos”.

Más concretamente, ante la crisis global, “este espacio de encuentro fraterno y de reflexión profunda sobre ‘los futuros de la educación’, en perspectiva de cambio e innovación, representa un nuevo paso para repensar la identidad y la misión, para ‘aprender a transformarse’ en sinergia con el Pacto Educativo Global”.

Ante la necesidad de priorizar una educación eco-sostenible para abordar el desafío de la fraternidad y del cuidado de la casa común, “este Congreso ha ofrecido nuevos y relevantes insumos”, pues “los futuros de la educación pasan por la resignificación del papel del conocimiento, del aprendizaje y de la educación, en su contribución con la sostenibilidad, la fraternidad y con el bien común”.

La tarea que tiene por delante la escuela católica no es fácil. “Implica una apuesta por un liderazgo con creatividad, por nuevas formas de gobernanza educativa, por la gestión de la innovación y de la calidad, por la priorización de los más vulnerables y excluidos de los ecosistemas educativos, lo cual incluye la superación de la brecha digital”.

“Asimismo, ante el ascenso de las tecnologías en la escuela, es imperativo formar en competencias digitales, emocionales, comunicativas, y en pensamiento crítico, trabajo colaborativo, interdisciplinariedad y resolución de problemas, todo ello de cara a las nuevas ciudadanías del siglo XXI”.

Con todo, las lecciones que deja el 27.º Congreso Interamericano de Educación Católica, apuntan al fortalecimiento del ADN de la escuela católica: “evangelizar educando y educar evangelizando, en perspectiva de humanismo solidario y haciendo uso de las mejores herramientas, conocimientos y tecnologías con las que contamos, para ser cada vez más significativos y rehacer el pacto educativo ante la actual emergencia educativa”.

Con la esperanza de seguir aprendiendo a transformarse, para abrazar estos nuevos escenarios, se clausuró el Congreso a las 6:58 p.m. (hora local) y con el anuncio de la realización de la 28.ª edición en Santo Domingo (República Dominicana), en enero de 2024.+