En el Ángelus dominical, el pontífice expresó su profunda preocupación por los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán y pidió retomar el diálogo para evitar una tragedia mayor.
Ante las hechos que sacuden a la región, los responsables eclesiales del norte y del sur de Arabia suspenden actividades, piden prudencia y convocan a los fieles a rezar intensamente por la paz.