Sábado 25 de septiembre de 2021

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Pascua 2021

Mensaje conjunto de los obispos de Santiago del Estero y de Añatuya para la Pascua 2021

¿Dónde está muerte tu victoria?
¡Cristo venció la muerte, ha Resucitado! Él VIVE

Que esta Pascua nos encuentre unidos como familia y comunidad junto al Señor, a quien acompañamos en su pasión, muerte y acogiendo la gran noticia de su Resurrección.

Jesús en la Semana Santa nos dona la gran lección del amor en el sublime gesto de darse por entero, despojado y humillado, sube a la cruz para descender a nuestros dolores y fracasos, para resucitarnos a la vida nueva. El Omnipotente se deja reducir a la nada; el que es la Palabra y Rey se silencia, enseña y vence desde la cátedra y el trono de la Cruz, coronado de espinas y no de gloria, no con armas sino solo con amor. Solo la fuerza desarmada y desarmarte del amor y del perdón cura, libera, levanta y salva.

En este tiempo en que se prolonga la larga “cuarentena” pedimos al Resucitado su consuelo, ánimo y fortaleza para seguir sosteniéndonos unos a otros en la solidaridad y en la esperanza.

Vemos, padecemos y hasta somos actores de injusticias, maldades e indiferencias; pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a despuntar el amanecer, en un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, cuando parece que algo ha llegado a ser irreversible empieza a transformarse y da paso a la novedad.

Tras este tiempo, arduo y difícil que estamos atravesando, emprendamos un camino hacia un nuevo modo de vivir donde desterremos la ambición enfermiza del poder y tener, el odio y las divisiones, la corrupción y el egoísmo, la violencia y los enfrentamientos, para cultivar el encuentro y la amistad social donde nadie sea oprimido ni descartado.

La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo y su fuerza imparable e invencible ha penetrado la trama oculta de esta historia para reconducirla hacia su plenitud. Estamos convencidos que su muerte y resurrección no es en vano.

Esta Pascua, que irrumpe y nos alcanza en las circunstancias que vivimos marcadas por la incertidumbre y el temor, nos motiva a comunicar su alegría y a llevar su luz a todos los lugares, hacia todas las periferias y a los nuevos ámbitos donde hace más falta la vida del Señor Jesús.

Con el Apóstol San Juan podemos decir: “…lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos…es lo que les anunciamos” 1 Jn 1,1. La experiencia del Resucitado, que ha calado en lo más profundo de nuestras vidas, ha encendido o reavivado el deseo de salir a comunicarlo, como las mujeres en la mañana de la Resurrección.

Lo recibido y vivido como gracia nos urge a salir a compartirlo con aquellos que no han tenido esta experiencia. Es la fuerza de la Misión, que nos impulsa a cada cristiano y a cada comunidad a compromisos concretos y programados de anuncio de la alegría y de la esperanza. Creer en el Resucitado y que Él está vivo entre nosotros, nos alienta a renovar nuestra identidad misionera.

En la Pascua resplandece la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado, es la oportunidad para regenerar la propia fe en el Señor y orientar las propias elecciones individuales y sociales hacia el bien y la verdad. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, siempre nos lanza hacia adelante, nos regala la capacidad de renacer y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

Feliz Pascua de Resurrección para todos los que habitamos esta bendita Provincia de Santiago del Estero y que seamos testigos con nuevo vigor de la Buena Nueva del Evangelio de la vida en todo tiempo y lugar.

Mons. Vicente Bokalic CM, obispo de Santiago del Estero
Mons. Jose Luis Corral SVD, obispo de Añatuya
Mons. Enrique Martínez Ossola,obispo auxiliar de Santiago del Estero