Lunes 15 de agosto de 2022

Documentos


Carta abierta a los senadores de Chubut

Carta abierta de los obispos de Chubut a los Senadores provinciales (28 de diciembre de 2020)

A la Sra Senadora por la provincia del Chubut
Nancy Susana González
A los Sres. Senadores por la provincia del Chubut
Alfredo Héctor Luenzo y Juan Mario Pais

Chubut, 28 de diciembre de 2020.

El martes se va a tratar el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado de la Nación. Nos duele saber que la representación provincial sólo lleva una postura que no representa la opinión de una parte importante de los chubutenses. Les acercamos algunas reflexiones con el fin de encontrar en alguno de ustedes el eco de miles de ciudadanos que son contrarios a esta propuesta de ley y se dicen a favor de las dos vidas. Creemos que no deben ser desoídos.

Nos preguntamos si el proyecto de ley que Uds. avalan es:

Un querer nacional; porque vemos en cada una de las provincias argentinas infinidad de manifestaciones, movilizaciones que espontáneamente se reúnen rechazando esta ley por motivos que trascienden lo religioso. Quizás con menos posibilidades económicas de penetración en los medios, y de presión, pero ahí están familias enteras, desde ancianos hasta jóvenes movilizados a lo largo y ancho del país.

Un sentir popular; porque a lo largo de estos años, y sobre todo en la pandemia, no hemos descubierto que sea una preocupación de nuestro pueblo. No lo descubrimos en las conversaciones de estos meses que hemos ido casa por casa a asentamientos y zonas vulnerables, no ha surgido como perentorio en sus pedidos ni en reclamos. Las urgencias son alimenticias, habitacionales, educativas, laborales… eso es lo que le urge a nuestro pueblo del Chubut.

Un proyecto justicialista, que se asiente en la doctrina de los creadores del movimiento –hay testimonios explícitos de su negativa al aborto– y que encuentre un lugar en su planteo de doctrina social. No es cierto que sea la primera urgencia de salud pública para la mujer. Estos meses de pandemia hemos asistido con programas nutricionales a madres y niños pequeños, pero también a embarazadas desnutridas: esas son las urgencias agravadas en este tiempo A nuestro pueblo le urge que nuestros centros de salud atiendan a los niños después de los seis meses, con entrega de leche, vacunación, hierro y vitaminas; dispensarios alejados con insumos y profesionales de la salud en planta permanente bien remunerados y en tiempo y en forma. Nuestras mujeres necesitan oficinas abiertas con personal para que reciban las denuncias de violencia, acoso, etc., sin necesidad de ser derivadas o que se dilaten sus planteos con entreveros que las deja más solas y en riesgo

Es por eso que les pedimos que alguno nos represente; que somos ese pueblo que no “delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, y que somos sólo eso: un pueblo sencillo, sin posibilidades de presión, como efectivamente sí existe en cláusulas de organismos internacionales, en campañas mediáticas, en el discurso bajado por organismos e instituciones del estado o en descalificaciones fáciles que discriminan nuestra identidad religiosa como si fuera precientífica o fuera invalidante de una opinión fundamentada.

No entendemos la urgencia de esta ley en tiempo de pandemia, no nos parece oportuno y hasta casi como una ironía: mientras organizaciones sociales, iglesias, etc., hemos puesto el cuerpo a las zonas vulnerables de nuestra Argentina en toda su extensión, argumentan sobre que “cada unos decide sobre su cuerpo” como si no tuviera incidencia sobre los demás. Estos meses toda la humanidad ha aprendido esa interdependencia incluso en lo corpóreo. Que no podemos arriesgar con nuestras decisiones sobre nuestro cuerpo la salud y la vida de otros… especialmente de los más frágiles. Es el estado el que nos ha pedido que formáramos y acompañáramos a los más vulnerables para que resignaran su libertad personal en beneficio de otros, de un bien más común. Todos hemos comprendido que incluso en lo que es mío existe una referencia a otros, existe un nosotros al que cuidar.

Señores legisladores, si honramos nuestra Constitución Nacional – reformada bajo un gobierno del mismo signo que ostentan y que defiende la vida desde su concepción - si “la patria es el otro”, si “no hay nada mejor para un argentino que otro argentino”, les pedimos que no avalen este proyecto de ley, que piensen en esos niños que no llegan a ser ni descamisados, porque todavía no hay quien ponga sobre su cuerpo nacido el primer amoroso abrigo, que sean respetuosos del pensar de aquel que vivió su niñez en Camarones –el General Perón– y que acuñó esa hermosa frase “los únicos privilegiados son los niños” y con ella contrastaba con las normas pensadas sólo por unos pocos alejados del pueblo, y que él mismo –respetando su significado etimológico– llamaba “la oligarquía”.

Mons. Joaquín Gimeno Lahoz, obispo de Comodoro Rivadavia
Mons. José Slaby C.Ss.R., obispo prelado de Esquel
Mons. Alejandro Benna, obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia
Mons. Roberto Álvarez, obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia