Al concluir el Año Jubilar, el arzobispo invitó a capitalizar la gracia vivida, renovar el compromiso solidario, profundizar la sinodalidad y sostener la oración por la paz y los más vulnerables.
Un mensaje centrado en la cercanía de Dios en lo cotidiano. El obispo de San Justo invitó a reconocerlo en la fragilidad humana, vivir la fraternidad y asumir el compromiso de la esperanza compartida.
"Los efectos de la personal devoción a Cristo, en su admirable sacramento, alcanzan ribetes extraordinarios en personas y circunstancia históricamente identificables", aseguró el arzobispo.
En su homilía del 25 de diciembre, el arzobispo de Mendoza invitó a contemplar a Cristo como la luz verdadera que trae la paz definitiva y renueva el corazón para vivir como hijos de Dios.