En esta Navidad, los obispos patagónicos convocan a una revolución de la ternura

  • 23 de diciembre, 2021
  • Río Gallegos (Santa Cruz) (AICA)
Con motivo de la Navidad, los obispos de la Región Patagonia enviaron un mensaje a la comunidad.

Al acercarse la Navidad, los obispos de la Región Patagonia-Comahue saludaron a la comunidad y animaron a superar las heridas provocadas por enfrentamientos, y a vencer el mal haciendo "la revolución de la ternura".

"Después de casi dos años de pandemia, todos hemos podido experimentar que no sólo se han enfermado quienes se contagiaron de Covid sino que también la pandemia nos enfermó a todos del alma y el corazón", destacó monseñor Juan José Chaparro, obispo de San Carlos de Bariloche.

El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, agregó: "Nos sentimos heridos y agobiados, heridos de miedo, de incertidumbres, de angustia, de soledad, de bronca, y también de tristeza y dolor por tantas muertes provocadas por problemas económicos, por conflictos familiares y por historias personales no sanadas".

Monseñor Alejandro Pablo Benna, obispo de Alto Valle del Río Negro, expresó: "Reconocemos las heridas que nos duelen en lo más profundo del alma, también heridas sociales, heridas colectivas, heridas que tenemos como pueblo. Algunos las llaman grietas nosotros preferimos llamarlas heridas porque duelen mucho".

En ese sentido, monseñor Esteban Laxague, obispo de Viedma, reflexionó: "Seguramente muchos sabemos de la sorprendente capacidad del azúcar para ayudar a curar heridas y a cicatrizar. Del mismo modo, la dulzura del amor, de la cordialidad, de la amabilidad, curan y sanan corazones".

"Entonces es hora de hacer la revolución de la ternura a la que el papa Francisco define como el amor que se hace cercano y concreto", alentó monseñor José Slaby CSsR , obispo prelado de Esquel.

Por su parte, monseñor Roberto Álvarez, obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia, animó a "comprometernos como pueblo a tratarnos bien; dejando de lado enfrentamientos y discusiones que solo buscan espacios de poder y fomentan desencuentros". Es por eso, señaló, "que queremos ponerle nombre a las cosas, nombre a nuestras heridas y empezar a curarlas, a construir fraternidad"

"Comprometernos en vencer el mal, haciendo el bien, porque como también dice el Papa, hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos", exhortó monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, obispo de Comodoro Rivadavia.

"Que el Niño Jesús nazca en nuestras heridas, y en la de nuestra gente, que ellas sean el pesebre en esta Navidad. Que con su dulzura y ternura de bebé nos cure, nos ayude a que cicatricen y ya no duelan tanto", concluyó el obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva.+