Mons. Tissera alentó a vivir una Cuaresma en clave jubilar y sinodal

  • 3 de marzo, 2026
  • Quilmes (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Quilmes agradeció las muestras de cercanía a raíz de su convalecencia y animó a vivir este tiempo litúrgico con esperanza, en un contexto social atravesado por incertidumbres.

En la segunda semana de Cuaresma, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, compartió una carta pastoral en la que informó sobre su estado de salud, agradeció las muestras de cercanía y animó a vivir este tiempo litúrgico con esperanza, en un contexto social marcado por incertidumbres.

El prelado explicó que fue sometido a una intervención quirúrgica para la extracción de un lentigo -una mancha en la piel- en la parte izquierda del rostro. Tras la cirugía se le practicó un injerto de piel, cuya evolución ha sido favorable. Actualmente se encuentra en reposo, mientras se analizan los estudios correspondientes al tejido extraído.

La operación se realizó en la Clínica San Camilo, donde destacó la atención recibida por parte de los profesionales de la salud, el personal de enfermería y la comunidad religiosa. También expresó su reconocimiento a su médico, Juan Manuel Blanco, y a quienes lo acompañan cotidianamente en esta etapa.

"En ningún momento he tenido dolor ni molestias", aseguró el obispo, quien agradeció especialmente las oraciones elevadas por su pronta recuperación, tanto desde las comunidades parroquiales como de familiares y amigos, incluso del exterior del país.

Cercanía en la prueba
Monseñor Tissera subrayó la comunión vivida en este tiempo, mencionando el acompañamiento de obispos de la región Buenos Aires y de otras diócesis del país, así como de sacerdotes, diáconos, consagrados y fieles laicos.

En su mensaje invocó también la intercesión de la Virgen María, de san José Gabriel del Rosario Brochero y del obispo Jorge Novak. Asimismo, recordó que en enero, durante una visita a la tumba del Papa Francisco, había encomendado su salud a la oración.

En paralelo, acompañó en su convalecencia a monseñor Margni (obispo de Avellaneda-Lanús), recientemente operado del corazón, quien también se encuentra en recuperación favorable.

Una Cuaresma en clave jubilar y sinodal
El obispo enmarcó esta vivencia personal en un momento significativo para la Iglesia local: el Año Jubilar diocesano y el camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano. "Todas las Cuaresmas son distintas, pero esta es muy diferente para mí", expresó.

A la luz del Evangelio de la Transfiguración, meditó sobre el gesto de Jesús que se acerca a los discípulos caídos por el temor y les dice: "Levántense, no tengan miedo". Para el pastor quilmeño, esa escena ilumina también la experiencia de enfermedad y fragilidad, invitando a dejarse tocar por Cristo y a renovar la confianza.

Un llamado en tiempos de incertidumbre
En su reflexión, monseñor Tissera aludió a la "tercera guerra mundial de a pedazos" y a las múltiples formas de violencia, precariedad económica y desamparo que afectan a amplios sectores sociales. Frente a ese escenario, exhortó a centrar la mirada en Jesús y a seguir su camino de entrega y servicio.

Pidió oraciones por la justicia y la paz en el mundo, así como por la serenidad social en la Argentina, alentando el diálogo sincero y el compromiso efectivo con el bien común, especialmente en favor de los más pobres.

Finalmente, manifestó su deseo de retomar pronto sus tareas pastorales habituales, en particular la celebración de la Eucaristía en las comunidades, y encomendó a la diócesis al cuidado maternal de la Virgen María.+