Mons. Mestre se refirió a la "anunciación de José"

  • 21 de diciembre, 2022
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata se centró en el dilema del padre nutricio de Jesús y a su disposición para cumplir la voluntad de Dios.

El obispo marplatense, monseñor Gabriel Antonio Mestre, en su reflexión para el cuarto domingo de Adviento, se centró en tres puntos relacionados con la “anunciación a José”, contenida en la lectura del Evangelio de san Mateo.

José piensa y piensa...
En este apartado, el diocesano se refirió al conflicto interno del padre nutricio de Jesús: “José piensa y piensa. Abandonar al amor de su vida… denunciarla públicamente… arruinar el proyecto de vida que tenían juntos… Sus propios pensamientos enroscados lo torturan y le dan miedo”.

En relación con esa clase de pensamientos, comentó: “Se intenta salir y no se puede: viene de nuevo a la mente tal o cual acontecimiento y se activa la ofuscación y el enrosque. La cabeza da vueltas y vueltas y no se llega a nada, los mecanismos obsesivos llegan al límite sin ningún resultado”.

José sueña y sueña
Luego, monseñor Mestre continuó: “Una vez que se duerme, José afloja y el Señor se le puede manifestar a través de su Ángel. Dentro del sueño angustioso, por lo que tiene que decidir, aparece Dios con su Palabra e ilumina el corazón atribulado de José en su lucha interiorlo que acontece viene del mismo Dios, del Espíritu Santo”.

En efecto, “los sueños de Dios nos sacan del esquema estandarizado y nos abren a la novedad del encuentro de la Palabra de Dios con la propia vida. Como José, debemos animarnos a soñar los sueños de Dios. Soñar despiertos y con un claro compromiso con la vida; un soñar activo y responsable”.

José decide cumplir la voluntad de Dios
Y, finalmente, el obispo marplatense concluyó: “José es capaz de cambiar su primera decisión, rectifica su camino cuando descubre que la voluntad de Dios es otra. Se anima a poner el imperio de la voluntad al servicio de los planes de Dios. José, al despertar, se decide y hace lo que el Ángel del Señor le había ordenado de parte de Dios”.+