La Iglesia hace un renovado llamado a seguir comprometiéndose con el cuidado de la vida

  • 29 de diciembre, 2021
  • Morón (Buenos Aires) (AICA)
Mons. Jorge Vázquez, presidente de la Cevilaf, celebró la misa por el Día de los Santos Inocentes en la que exhortó a hacerse cargo de tantos niños víctimas de explotación, esclavitudes y abusos.

El obispo de Morón y a cargo de la Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia (Cevilaf), monseñor Jorge Vázquez, presidió el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, la misa por los niños que sufren en este tiempo de la historia en la catedral moronense de Nuestra Señor del Buen Viaje.

La celebración eucarística, concelebrada por el párroco del templo, presbítero Martín Bernal, fue convocada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) para rezar juntos para que “el espíritu de la Navidad renueve el cuidado y la defensa de la vida de los niños y niñas por nacer, de quienes son explotados laboral y sexualmente, de la enorme cantidad que viven en la pobreza y sufren la violencia y el abuso”.

En la homilía, monseñor Vázquez sostuvo: “Hoy, en medio de las circunstancias difíciles que nos tocan vivir, queremos seguir anunciando la alegría de la Navidad porque Dios está con nosotros y nunca nos abandona”.

“La Navidad es la gran celebración de la vida y una invitación a comprometernos con el cuidado de la misma, más allá de discursos y palabras, hace falta el compromiso de los hechos”, agregó.

El prelado moronense recordó que “estamos llamados a escuchar los llantos y los clamores de los inocentes de hoy y hacerlos nuestros”.

“Estamos invitados, como José, a despertar a la realidad y levantarnos. ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, donde permanecerás hasta que yo te avise. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’, afirmó con una cita evangélica.

Monseñor Vázquez explicó que “levantarse implica para nosotros asumir, custodiar con coraje la vida desde el inicio hasta el fin. Escuchar la voz de Dios que hoy nos mueve al compromiso sin temor a los Herodes de turno”.

“Escuchar, levantarse, es para nosotros un camino pastoral del cuidado de la vida naciente y la niñez, haciéndonos cargo de las distintas situaciones que sufren los niños y las mujeres embarazadas en extrema vulnerabilidad; anunciando el valor incondicional de la vida para despertar una conciencia social de respeto a su dignidad, de su valor desde el seno materno”, puntualizó.

Tras enfatizar que “levantarse, implica también hacernos cargo de la explotación y esclavitud de millones de niños a causa del trabajo infantil; de la falta de acceso a la educación, de los desplazamientos migratorios”, aseguró que hacerse cargo “es acompañar con ternura todas estas situaciones, generar caminos de reconciliación y sanación para encontrar la paz”.

Para concluir, monseñor Vázquez invitó a contemplar al Niño en el pesebre y, apelando a palabras del cardenal Eduardo Pironio, enfatizó: “Un niño pobre, que nos hace ricos; un niño débil, que nos hace fuertes”.

“Dios nos ofrece hoy, como a los pastores en la primera Navidad, el signo del pesebre, el signo de un niño pobre que salva, que libera. En ese Niño contemplamos a los inocentes que también hoy son martirizados de distintas maneras”, señaló.

“Termino reiterándoles la invitación a la oración por todas estas realidades que nos golpean y nos desafían. Que el Niño Dios, aun en medio de tanto dolor, nos llene el corazón de alegría; que San José y María nos ayuden a ser fieles para que el gran misterio de la Navidad se haga realidad en nuestros corazones, en nuestras comunidades, en nuestras familias, en nuestra patria”, concluyó.

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