Monseñor Faifer agradeció al Señor por sus 57 años de sacerdocio

  • 18 de agosto, 2021
  • Goya (Corrientes) (AICA)
El obispo emérito de Goya, monseñor Ricardo Oscar Faifer, celebró una misa en acción de gracias por su 57° aniversario sacerdotal.

En la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, el obispo emérito de Goya, monseñor Ricardo Oscar Faifer, presidió una misa de acción de gracias por su 57° aniversario sacerdotal.

La Eucaristía fue concelebrada por su sucesor, monseñor Adolfo Ramón Canecín, en la catedral Nuestra Señora del Rosario.

En la homilía, el obispo citó el Evangelio proclamado, contemplando a la Madre del Señor Jesús que fue llevada por Dios a la gloria del Cielo, y resaltó: "Esto lo tiene muy arraigado en su corazón el Pueblo de Dios, desde sus primeros tiempos”.

“Ella después de la dormición, después de su muerte, fue llevada por el poder de Dios a participar de la gloria de su Hijo” subrayó y, por eso, en este día “damos gracias al Señor, porque esto es un signo de esperanza”.

De este modo, monseñor Faifer afirmó que “desde la fe nosotros decimos que estamos destinados a la Patria del Cielo, es decir, que entró en una dimensión que nosotros intuimos que es la plenitud del gozo, la alegría, la felicidad y la comunión en el amor de Dios”.

“María entró, en la totalidad de su persona, en la gloria del cielo” sostuvo, y subrayó: "Ella vive ya en la gloria de la resurrección, porque, Jesús participó en Ella la resurrección que también esperamos nosotros”.

"Cuando la invocamos, nosotros estamos seguros que María está junto a nosotros, nos quiere y nos cuida. Todo su proyecto es ayudarnos a que seamos todo lo mejor para ser discípulos: ´Hagan todo lo que Él les diga'", recordó y animó a dar gracias al Señor, y con María exclamar: “El Señor ha hecho en mí maravillas”.

“Revivamos nuestra marcha con esperanza, porque nosotros no somos ciudadanos definitivos acá, nuestra Patria definitiva esta en el Cielo, junto a Dios, donde junto al redentor, está María y todos los santos” animó el obispo emérito.

Y en este nuevo aniversario, expresó: “Mi corazón de sacerdote y de obispo en el día hoy ciertamente, tiene que decir 'gracias Señor', como María”.

"Mi alma glorifica al Señor, porque él ha mirado con bondad mi pequeñez y ha hecho en mí grandes cosas”, aseguró. "Con modestia y humildad, yo me permito también aplicar este texto del Magnificat, que es la oración de la Virgen cuando visita a su prima Santa Isabel”, recordó.

“Nosotros, por todo lo que hemos recibido del Señor, proclamamos su grandeza y le damos gracias. Yo también hoy, por el don del sacerdocio. Hace 57 años fui ordenado sacerdote en la catedral San Jose de Gualeguaychú, donde actualmente estoy viviendo, como obispo emerito” relató.

Finalmente, agradeció “la bondad de mi hermano obispo diocesano”, monseñor Adolfo Canecín, porque “todo esto nos llena de esperanza y de gratitud a Dios, porque nos convoca a que sigamos caminando con esperanzas”.

“¡Muchas gracias!”, exclamó el obispo, por las oraciones de los fieles, y anticipó que en algún momento, "así como están en este templo los restos mortales del primer obispo, Alberto Devoto, yo he pedido que tengan la bondad de que el día que parta me pongan en esta catedral”.+