Sábado 27 de febrero de 2021

El patriarca maronita abogó por la presencia cristiana en Oriente

  • 24 de abril, 2013
  • Buenos Aires (AICA)
El patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Rai, señaló que la presencia cristiana en Medio Oriente necesita protección para poder cumplir su misión de comunión y testimonio por la paz de Cristo al servicio del desarrollo integral de la persona humana y de la sociedad. En un acto ecuménico, el patriarca destacó como desafíos el resguardar la seguridad y la estabilidad para existir, vivir y trabajar; las libertades públicas (de culto, de expresión) y la diversidad, "el reconocimiento del otro como valor agregado y riqueza compartida". Afirmó que este punto está siendo afectado por el crecimiento del fundamentalismo y de los movimientos radicales y extremistas adversarios de la religión cristiana, de sus tradiciones y de su cultura.
El patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Rai, señaló que la presencia cristiana en Medio Oriente necesita protección para poder cumplir su misión de comunión y testimonio por la paz de Cristo al servicio del desarrollo integral de la persona humana y de la sociedad.

En un acto ecuménico, el patriarca destacó como desafíos el resguardar la seguridad y la estabilidad para existir, vivir y trabajar; las libertades públicas (de culto, de expresión) y la diversidad, "el reconocimiento del otro como valor agregado y riqueza compartida".

Afirmó que este punto está siendo afectado por el crecimiento del fundamentalismo y de los movimientos radicales y extremistas adversarios de la religión cristiana, de sus tradiciones y de su cultura.

Ante una pregunta, subrayó que "el fundamentalismo es un gran peligro y la politización de la religión es otro gran peligro".

El patriarca fue recibido el lunes 22 de abril en la catedral San Jorge de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía por el metropolita Siluan Muci, quien le dio la bienvenida. Señaló la importancia de recibir el mensaje de quien consideró como una personalidad de primer nivel espiritual y religioso, y de nivel político, que viene de participar en el cónclave que eligió al Papa y de ser recibido por el presidente de Francia.

Al señalar las gracias y la cruz que reciben los cristianos que luchan por mantener su fe y no abandonar su tierra, el metropolita Muci contó que el mismo día habían sido secuestrados dos obispos ortodoxos en Siria.

Su Beatitud el cardenal Rai conversó en una sala durante más de media hora con distintos representantes de iglesias y confesiones cristianas. Luego disertó en el templo ante un centenar de personas, y al terminar contestó preguntas.

Su disertación fue leída en castellano por el sacerdote Hannoun Andraos.

Al comenzar el acto, todos los presentes, cristianos de diversos orígenes, rezaron juntos el Padre Nuestro, la oración enseñada por Jesucristo.

Asistieron al acto el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig; el embajador del Líbano, Antonio Andari, y el encargado de negocios de Siria, Adnaan Asaad.

Entre otros, estuvieron presentes el obispo de Venado Tuerto y presidente de la Comisión Episcopal para el Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones, monseñor Gustavo Help; el obispo emérito de la eparquía maronita en la Argentina, monseñor Chabel Merhi; el obispo Crisóstomo Ghassali, de la Iglesia Siriana Ortodoxa; el obispo Juan de Caracas y Toda Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de las fronteras (Rocor); monseñor David Leake, de la Iglesia Anglicana; el pastor Juan Carlos Agostinacchio, obispo de la Iglesia Cristiana Bíblica; el pastor David Calvo, de la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU) y Sonia Skupch, secretaria de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata.

Había profesores y seminaristas de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA), y del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), así como miembros de la comunidad de San Egidio y de grupos ecuménicos porteños.

Asistió también el exsecretario de Culto Norberto Padilla. Y hubo representantes del Club Sirio Libanés de Buenos Aires, la Asociación de Beneficencia Siria Kalaat Yandal, la Asociación Cultural Siria, la Fundación Los Cedros, la Asociación de Beneficencia del Hospital Sirio-Libanés, el Club Libanés de Buenos Aires, la Unión Cultural Argentino Libanesa, el Club Los Cedros, el Círculo de Profesionales Argentino?Árabes, la Federación Argentina de Colectividades, etc.

A continuación el texto completo de la exposición del patriarca, cuya ceremonia fue filmada por la televisora católica libanesa Telé Lumiere.

Los cristianos en Medio Oriente
Agradezco a Su Excelencia el Metropolita Selwan por su invitación a este encuentro ecuménico y saludo a todos los participantes. Trataré en mi intervención tres puntos: presentación de los cristianos de Medio Oriente y de los problemas actuales; su presencia por la comunión y el testimonio y sus desafíos; y la necesidad de apoyar a los cristianos en Medio Oriente.

I. Presentación de los cristianos de Medio Oriente y de los problemas actuales
1) Los cristianos en los países de Medio Oriente existen en esta región, como comunidades cristianas, desde el tiempo de Jesucristo, sus apóstoles y la iglesia naciente. Luego se constituyeron en iglesias organizadas y diferenciadas por sus tradiciones: Romana, Bizantina, Alejandrina, Antioquena, Armenia y Caldea. Así como por sus patrimonios litúrgico, teológico, espiritual y disciplinario.

Actualmente hay en estos países siete iglesias católicas, seis de ellas son orientales y una latina. Que son: la maronita, la melquita, la caldea, la armenia, la copta y la siríaca.

Hay cinco iglesias ortodoxas: griega, copta, armenia, siríaca y asiria oriental. Además de las comunidades eclesiales (protestantes).

2) Todos estos cristianos viven en los países de Medio Oriente. Son patrias espirituales para ellos, mientras estén repartidos en los cuatro continentes con números superiores a los que viven en Medio Oriente donde se estima que 20 millones de cristianos viven en medio de 350 millones de musulmanes y 7 millones de judíos, y enfrentan tres grandes problemas:

a) La convivencia difícil: los cristianos por su cultura separan la religión del Estado y practican la democracia, mientras que los musulmanes y los judíos unifican religión y Estado y sociedad viviendo la teocracia. La convivencia es difícil a causa del crecimiento de los grupos extremistas, radicales y fundamentalistas, de la prohibición de libertad de creencia donde aceptan solo la conversión al Islam, y de la discriminación en la legislación, los empleos, y los derechos a favor de los musulmanes y judíos, excepto en el Líbano donde se separa entre religión y Estado y se reconoce la convivencia y la igualdad entre cristianos y musulmanes y la participación equilibrada en el gobierno y la administración. Sabemos que la mayoría de los musulmanes son moderados y la declaración del Azhar lo confirma.

b) El conflicto israelí-palestino, e israelí-árabe que no tiene solución hasta ahora, a pesar de las diferentes resoluciones del Consejo de Seguridad.

c) La falta de estabilidad política, social, económica y de seguridad. También hoy en lo referente a los acontecimientos llamados "primavera árabe". Nosotros sostenemos a esta "primavera", a condición de realizarla con el diálogo, el trato pacífico, político y diplomático, no en la violencia, el terrorismo y la guerra; eso emana del interior de cada país y no debe ser impuesto desde el exterior; de modo que conduzca a reformas positivas de alto nivel político, social, económico y cultural, abiertas a la democracia, la pluralidad, el modernismo y a la aceptación mutua.

3) Los cristianos aportaron a sus patrias de origen en el Medio Oriente una contribución prestigiosa al nivel del renacimiento árabe, de la vida cultural, social y económica, también de las ciencias y del pensamiento filosófico, en particular en lo que se refiere al "arabismo", basado en la dignidad humana y sus derechos, en la modernidad y no en la religión y aislados, y al "pluralismo" en la comunidad y en la nación, el cual respeta a los demás grupos con sus derechos humanos como valores agregados que se completan, se enriquecen y constituyen un tejido social, nacional reconocido como "pluralismo en la unidad". Estas contribuciones siguen siendo esenciales para alcanzar la "primavera árabe" verdadera.

II. La comunión, el testimonio y sus desafíos

4) La exhortación apostólica: "La Iglesia en Medio Oriente: Comunión y testimonio", que fue firmada por el papa Benedicto XVI en el Líbano el 14 de septiembre de 2012, constituye para las Iglesias de Medio Oriente un programa de camino, basado en la renovación de los individuos y grupos desde el interior, y el encuentro sincero con los componentes de la sociedad, y así con el fin de mantener la presencia cristiana y su participación activa en su entorno espiritual, social, nacional y cultural. ¿Cuál es el concepto de la comunión y del testimonio? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan los cristianos en estos dos niveles?

5) Comunión: es una palabra teológica que significa literalmente "unión con"; es unión vertical con Dios, y unión horizontal entre todos los hombres, con el vínculo del amor, lo que significa la unidad en la diversidad representada por la Santa Trinidad. "La Iglesia es el instrumento y el signo de la comunión en sus dos dimensiones vertical y horizontal " (Vaticano II). La presencia cristiana en Oriente tiene su origen en el corazón de esta fe y esta comunión, y no se relaciona únicamente con las circunstancias históricas y materiales. Se trata de presencia-misión, y se enfrenta a dos desafíos fundamentales:

El primer desafío, es la formación de una identidad nacional sobre la base de la ciudadanía, que genera la convivencia en la igualdad, y la cooperación de todos, dentro de la regla de la "unidad en la diversidad".

El segundo desafío es la participación de todos en la vida pública nacional, reconocida como vida política, sin distinción de religión, de opinión, todo el mundo está representado en la gestión de los asuntos de cada país, sobre la base de la democracia, que reconoce que el pueblo e la fuente de las autoridades civiles.

6) El testimonio cristiano es el anuncio del misterio de Cristo, que murió en expiación por los pecados del género humano, y resucitó de entre los muertos para dar, a cada ser humano, la vida nueva que viene de Dios, dio el Espíritu Santo para vivificar a cada creyente y guiarlo a la verdad y a la salvación y instituyó la iglesia para ser instrumento de salvación universal, y por consecuente le fue confiado el anuncio del evangelio de la salvación y de la paz, de la verdad y del amor, de la libertad y de la justicia, de la vida y de la dignidad de la persona humana. Este testimonio lo dan los cristianos en palabra y obra y en las instituciones pastorales, sociales, culturales, educativas y humanitarias se enfrenta con tres desafíos:

El primer desafío es al nivel de la seguridad y la estabilidad, como condición para existir, vivir y trabajar. La seguridad y la estabilidad son los derechos de cada ciudadano que el estado debe proveer. No se pide una protección para la minoría cristiana, sino una garantía de la seguridad y de la estabilidad. En cualquier caso, no se puede considerar a los cristianos como minorías porque existen en sus países desde hace dos mil años. Entonces, no se les aplica el concepto de "minorías".

El segundo desafío esta en asegurar las libertades públicas: libertad de creencia, de culto, de opinión y de expresión. La negación y restricción en todos estos conceptos, limita el testimonio cristiano en más de un sector.

El tercer desafío está en el reconocimiento de la diversidad, la aceptación del otro diferente como un valor agregado y riqueza compartida. Este desafío actual enfrenta el crecimiento del fundamentalismo y de los movimientos radicales y extremistas adversarias de la otra religión, de sus tradiciones y de su cultura.

III- La necesidad de apoyar a los cristianos en Medio Oriente.
7- Los cristianos en Medio Oriente son los guardianes de la tierra que Dios bendijo por su encarnación, su redención, su resurrección, por el Pentecostés y la institución de la Iglesia. A partir de ella, Cristo lanzó su evangelio de la verdad, de la paz y de la salvación. En ella plantó su cruz de salvación, que es el poder y la luz del mensaje cristiano. En esta tierra se arraigaron las raíces del cristianismo mundial. Es muy urgente apoyar la presencia cristiana en esta tierra oriental según las siguientes propuestas:

A) Apoyar los valores del pluralismo, de la igualdad y de la libertad en los países de Medio Oriente en conformidad con las normas del derecho internacional que garantiza los derechos fundamentales de los ciudadanos, a base de la ciudadanía.

B) Respectar la diversidad y la particularidad de todos los grupos religiosos que constituyen el país y la sociedad, y preservar los derechos de los cristianos como ciudadanos nativos y auténticos.

C) Apoyar la presencia cristiana activa y eficaz en los países del Oriente Medio, frente a la escalada de los movimientos fundamentalistas y radicales y las corrientes de intolerancia, a fin de proteger a la mayoría de los musulmanes que son moderados de pasar a ser a su vez fundamentalistas. Lamentablemente, vemos que algunos países del Este y del Oeste apoyan a los grupos fundamentalistas, con dinero, armas y la política. Esta situación amenaza la paz, no solo en la región, sino también en el mundo.

D) Luchar contra la marginación de los cristianos, para apoyar su integración en la vida cultural, social y política de sus países.

E) Poner fin al conflicto entre sunitas y chiítas en los países del Medio Oriente. Resistir a la creación de "mini estados" o cantones confesionales. Esto representa una amenaza a la paz en la región, y tiene consecuencias mundiales.

F) Reclamar una solución política para la crisis en Siria a través del diálogo y las negociaciones pacificas y poner fin a la guerra y a la violencia salvando a los ciudadanos inocentes, y millones de desplazados de sus hogares, y para evitar una mayor destrucción, devastación y asesinatos y para preservar la paz y la estabilidad en el Oriente Medio

Conclusión.
La presencia cristiana en Medio Oriente necesita protección, como descrito anteriormente y promoción de su rol y de su misión de comunión y de testimonio: la comunión con todos los componentes de sus comunidades y países. El testimonio por el amor y la paz de Cristo al servicio del desarrollo integral de la persona humana y de la sociedad.

Campaña Donación AICA