Lunes 26 de octubre de 2020

Mons. Sánchez: "¿Dónde está el centro de nuestra vida?"

  • 31 de marzo, 2020
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
En el quinto domingo de Cuaresma, el arzobispo de Tucumán presidió la Eucaristía

En el quinto domingo de Cuaresma, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, presidió la Eucaristía, que fue transmitida por televisión a través de Canal 10.



“La Palabra de Dios ha venido acompañándonos en este camino justamente para poder transitar el querer de Dios en nuestra vida. Qué hermosa la palabra de Dios de hoy, qué hermoso el Evangelio de hoy”, expresó el prelado en referencia al pasaje que narra la vuelta a la vida de Lázaro.



Al respecto, enumeró los detalles del relato que podemos descubrir y “que nos ayudan en nuestra vida personal”. En primer lugar, “Jesús, el hijo de Dios, que sin dejar de ser Dios se hizo hombre y amó con corazón de hombre, tenía sus amigos, Marta y María. Los judíos se sorprendían de cómo lo amaban. Lloró frente a la tumba de su amigo, se conmovió profundamente cuando las vio llorar a María y a Marta”.



“Jesús frecuentaba la casa de Marta, María y Lázaro, era la casa donde ‘iba a tomar mate’ podríamos decir los tucumanos, donde tenía ese rato de recreación, de poder gozar de la amistad”, detalló. “Cuánto bien nos hace, ahora que estamos en época de aislamiento, volver a nuestra casa, volver a nuestro hogar”.



“¡Qué importante es reconstruir los vínculos en nuestro hogar, nuestra Iglesia doméstica, con nuestros amigos, a través de los medios tecnológicos, para poder fortalecernos en el amor!”, exclamó. “A Jesús lo descubrimos así, el hijo de Dios muy humano, pero a la vez, el hijo de Dios con poder que viene a vencer el dolor, el sufrimiento y hasta la muerte, porque triunfa”, señaló.



“‘Me alegro, porque esta muerte es para la gloria de Dios, me alegro porque esto nos va a ayudar a vivir desde la fe’, dice Jesús, nos lo dice a cada uno de nosotros”, afirmó. “Y fijémonos que en el encuentro con Marta, en el encuentro con María, Jesús las va ayudando a madurar y a crecer en la fe: ‘Tu hermano resucitará’, le dice a Marta. ‘Yo sé que resucitará en la resurrección del último día, eso lo aprendí desde la fe’, responde. ‘Yo soy la resurrección y la vida. Yo soy el que viene a vencer a la muerte con la resurrección. La muerte ya no tiene la última palabra, porque todo el que esté muerto, si cree en mí vivirá para siempre. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás’, dice Jesús”.



“La muerte ya no tiene la última palabra. Cristo ha vencido a la muerte con su resurrección. Él es la resurrección y la vida. El Señor no nos quiere en la oscuridad del sepulcro, en la oscuridad de la muerte”, advirtió monseñor Sánchez.



En este tiempo que nos está tocando vivir como humanidad, el prelado animó a preguntarse: “¿Dónde está el centro de nuestra vida? ¿En las cosas, en la plata, en el placer? ¿O está en el amor, está en la fe y en la esperanza?”.



“Qué hermoso lo que el Papa nos decía en ese rato de oración: Todos estamos en la misma barca, en esta tempestad furiosa y terrible que nos sacude como humanidad, pero el Señor está con nosotros”.



“Parece que estuviera dormido”, admitió el arzobispo. “Tanto Marta como María le reprochan a Jesús, y nosotros quizá también le reprochamos al Señor, pero el Señor está. Jesús, el hijo de Dios, se hizo hombre, asumió la realidad humana, se metió en nuestra historia para redimirnos y para darle un sentido distinto a nuestra vida, un sentido de trascendencia, de vida para siempre”+