Jueves 20 de enero de 2022

La comunidad marplatense coronó la imagen de la Virgen María de la Scala

  • 10 de enero, 2017
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
Con una misa celebrada por el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, se llevó a cabo la coronación pontificia de la imagen de la Virgen María de la Scala. La celebración tuvo lugar el sábado 7 de enero en la gruta de Nuestra Señora de Lourdes y contó con la participación de la comunidad italiana del puerto.
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El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, fue el delegado del papa Francisco para la coronación pontificia de la imagen de la Virgen María de la Scala, que tuvo lugar el sábado 7 de enero en la gruta de Nuestra Señora de Lourdes.

La misa fue concelebrada por el párroco de Sagrada Familia, presbítero Miguel Cacciutto; el sacerdote Francesco Mazzoli, de la parroquia Santa María de la Scala, de Acireale, Italia; el presbítero Hernán David, anterior párroco del lugar, y otros sacerdotes de Mar del Plata.

En su homilía, monseñor Marino destacó la "intensa alegría" que la feligresía católica del puerto vive con ocasión de la coronación pontificia de la venerada imagen de la Virgen con su Niño, conocida con la advocación de María Santísima de la Scala.

"La Gruta de Lourdes brindó un marco adecuado a esta fiesta. Se trata de un lugar mariano por excelencia, que tiene una rica tradición de catolicismo popular. Desde sus orígenes la inmigración italiana dejó aquí y en este extenso barrio una profunda huella en la vida social y se fueron constituyendo diversas colectividades de pueblos provenientes de variados rincones de Italia", indicó monseñor Marino.

Monseñor Marino recordó que "la devoción a María Santísima de la Scala se originó muchos siglos atrás. En el pueblo pobre y humilde de Acireale, la Virgen María era invocada con esta advocación que trae resonancias de afecto y piedad, y que encierra un hondo significado teológico. Por su estrecha unión con Jesús a quien sostiene en sus brazos, es vista como escala al Paraíso y como seguro refugio en el peligro".

"El amor de sus devotos no se ha detenido", aseguró, refiriéndose al fervor con que los fieles prepararon la celebración: "Una comisión proyectó la iniciativa de obtener para la venerada imagen que se encuentra en el templo parroquial de la Sagrada Familia y San Luis Orione, el privilegio de la coronación pontificia, y al mismo tiempo construirle una digna hornacina que armonizara con el estilo de este templo. Una y otra cosa obtuvieron mi aprobación y la congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, presidida por el cardenal Robert Sarah, concedió la petición en nombre del Papa Francisco.

"Por eso hoy damos cumplimiento a ese anhelo honrando con sendas coronas a la Virgen y al Niño Dios. Esta imagen sagrada es un signo de la misericordia divina reflejada en el rostro maternal de la Virgen que sostiene en su brazo su máximo tesoro que es Jesús", expresó.

El prelado explicó también que el origen material de las coronas es producto del desprendimiento de muchas familias que donaron objetos valiosos, pero que "el origen espiritual es más significativo aun, y se ubica en el corazón lleno de fe y amor de estas familias que mantienen viva la memoria de las gracias recibidas".

Monseñor Marino se refirió también a la gratitud, "que es la memoria del corazón", y reconoció que "al contemplar el ardiente fervor con que han preparado esta fiesta entendemos bien la verdad que encierra esta afirmación. Podemos decir, sin temor a exagerar, que en estas coronas palpita la sangre y se expresan los sentimientos de un pueblo agradecido", concluyó.

Luego de la homilía se procedió al acto de coronación, en el que un grupo de hombres bajó la imagen del escenario para que el obispo colocara las coronas en la cabeza de la Virgen y del niño Jesús, al grito de "Viva María de la Scala". Al finalizar la Eucaristía, los fieles llevaron en andas a la Virgen hasta la parroquia Sagrada Familia donde se la colocó en un altar construido especialmente para recibir a la Virgen.+