Sábado 21 de mayo de 2022

En Cuaresma, los obispos mendocinos llamaron a revisar el propio camino de pobreza evangélica

  • 1 de marzo, 2017
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, y el obispo auxiliar, monseñor Dante Gustavo Braida, alentaron a que, en el clima de conversión cuaresmal, "hará bien revisar nuestro propio camino de pobreza evangélica. Y, en este espíritu, revisar nuestro estilo de vida a menudo muy marcado por el consumismo típico de la cultura imperante, desde las más pequeñas manifestaciones hasta expresiones escandalosas".
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El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, y el obispo auxiliar, monseñor Dante Gustavo Braida, alentaron a que, en el clima de conversión cuaresmal, "hará bien revisar nuestro propio camino de pobreza evangélica. Y, en este espíritu, revisar nuestro estilo de vida a menudo muy marcado por el consumismo típico de la cultura imperante, desde las más pequeñas manifestaciones hasta expresiones escandalosas".

Los prelados consideraron que "en primer lugar los pastores, también los consagrados y consagradas, deberíamos cuestionarnos si este espíritu impregna nuestras opciones, nuestros gastos y aun nuestras legítimas necesidades. Pero también en las familias no debería faltar este sincero examen de conciencia" y enumeraron una serie de preguntas a formularse: "¿todo aquello en lo que gastamos está "tamizado" por este espíritu de pobreza que nos propone el Señor?, ¿son todas nuestras necesidades reales necesidades?, ¿no estamos cediendo excesivamente a la constante creación de nuevas necesidades a las que nos somete el consumismo imperante?, ¿están siendo educados los hijos en un genuino espíritu de desprendimiento, austeridad y compartir solidario?"

"También las comunidades cristianas, parroquiales y educativas, deberían hacer este examen de conciencia. Salvada la legítima y necesaria búsqueda de recursos económicos para sostener su misión evangelizadora, cabe preguntarse si en todo se procede conforme al espíritu que la Iglesia en su sabia legislación nos propone y espera de nosotros: sólo recaudar con el fin de mejor servir a la misión; absoluta transparencia, que permita mostrar hasta el más mínimo movimiento económico; eficiencia en la gestión, según las normas básicas de toda buena administración; austeridad en los gastos y en el estilo de vida; compartir solidario con comunidades más necesitadas; confianza en los "medios pobres" de evangelización, renunciando al recurso a toda forma real o supuesta de influencias con sectores de poder político, económico, etc.", puntualizaron.

Los obispos mendocinos recordaron que "la pobreza evangélica es una gracia que hay que pedir y no tanto el resultado de un esfuerzo humano a conquistar", y sostuvieron: "Si estamos realmente dispuestos, el Señor mismo se encarga de mostrarnos el camino de abajamiento y pobreza que nos propone, por lo general por caminos inesperados".

"La Iglesia de Mendoza, y en ella cada uno de los que la formamos, estamos invitados a asumir cada día más esta invitación. Hemos de asumir con dolor y humildad las miserias y pecados de quienes somos sus miembros. También hemos de asimilar como un camino de purificación y pobreza el escarnio público y aún las calumnias e injustas acusaciones que podamos recibir. También en esto seguimos al Maestro que fue tenido por ?glotón y borracho, amigo de publicanos y pecadores?, subversivo y blasfemo. Pero, sobre todo, hemos de comprometernos en un camino de conversión personal y comunitaria", sostuvieron.

Tras recordar que "la autenticidad de nuestra pobreza se verifica en el servicio a los más pobres, débiles y sufrientes", destacaron los frutos solidarios del Año de la Misericordia, en el que se dio especial atención a tres ámbitos: Caritas, Pastoral de la Salud y Pastoral Carcelaria.

Monseñor Franzini y monseñor Braida llamaron a un renovado compromiso con la Pastoral Familiar en la línea de la exhortación "Amoris laetitia", al asegurar que "servir a la familia que, sin duda atraviesa hoy una severa crisis, es una hermoso modo de ser servidores de los pobres"

"La violencia familiar, que tanto daño provoca también entre nosotros; situaciones socio-económicas que atentan contra una vida familiar digna; la pérdida del sentido del amor y la fidelidad vividos para siempre; hijos huérfanos de padres vivos; el temor a los compromisos definitivos o la relativización de vínculos estables; son algunas de las expresiones de una ?pobreza? que afecta en lo más profundo la vida de nuestras familias, de nuestras comunidades y de toda la sociedad", detallaron.

Asimismo, pidieron prestar especial atención al mundo de los jóvenes, "primeras víctimas de la crisis de sentido en la que está inmersa nuestra cultura postmoderna".

"El ?más? al que somos convocados en esta Cuaresma nos desafía a ser más dóciles a la Palabra de Dios y a la enseñanza de la Iglesia. Como el joven rico, también cada uno de nosotros, de nuestras familias y de nuestras comunidades somos mirados con amor por Jesús e invitados a vender toda forma de riqueza y seguridad mundana; a abrirnos solidariamente a los hermanos, sobre todo a los más débiles y sufrientes, y a seguir a Jesús por el camino de la pobreza y la pequeñez. Sólo así seremos de verdad una Iglesia pobre, servidora de los pobres, cuya única riqueza es la certeza que nos regala la Pascua: ?Es verdad, el Señor ha resucitado y se apareció a Simón?", subrayaron.

"Confiados en que la gracia propia de este tiempo fuerte hará su obra en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades, y confiando también en la respuesta generosa que daremos al Señor, les enviamos nuestra afectuosa bendición. La Virgen Madre, Nuestra Señora del Rosario, y el Patrón Santiago nos siguen acompañando en nuestra peregrinación", concluyeron.+