Mons. Lozano: 'No dejemos que se nos escape lo esencial'

  • 30 de noviembre, 2025
  • San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo alentó a vivir el Adviento con pausa interior, mirada renovada y compromiso por la paz, convirtiendo lo que hiere en oportunidades de vida y reconciliación.

En el inicio de un nuevo Adviento, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, ofreció una profunda reflexión pastoral centrada en el paso del tiempo y la necesidad de recuperar lo esencial en medio del vértigo cotidiano.

"¡Cómo pasa el tiempo!", comenzó señalando, en alusión a la rapidez con que transcurren los días y a la facilidad con que lo importante puede quedar relegado por lo urgente.

El prelado advirtió que el ritmo acelerado propio de la vida moderna suele transformar la existencia en una sucesión de tareas, sin espacio para el discernimiento del corazón. En ese contexto, propuso al Adviento como "una oportunidad para detenernos", hacer silencio interior y preguntarnos dónde está colocada nuestra esperanza.

Frente a la tentación de reducir este tiempo a una cuenta regresiva hacia la Navidad, monseñor Lozano subrayó que el Adviento es un camino activo, un ejercicio de preparación que abre la vida a lo nuevo que Dios quiere obrar.

Ponerse en camino
"No es cruzarse de brazos -afirmó- sino ponerse en camino, renovando expectativas y preparando la tierra fértil para la semilla del amor".

Invitó a mirar lo cotidiano con ojos nuevos y a descubrir pequeños signos de luz que anticipan la presencia de Dios. En esa clave, evocó la profecía de Isaías: "Con sus espadas forjarán arados? No se adiestrarán más para la guerra", un anuncio que --sostuvo- interpela a transformar todo lo que daña en caminos de vida.

"¿Qué espada puedo convertir hoy en arado? ¿Dónde puedo sembrar reconciliación?", propuso como preguntas para este tiempo.

El arzobispo destacó que la novedad del Adviento reside en la certeza de un Dios que se acerca con la delicadeza de la fragilidad: un niño pequeño, vulnerable y luminoso, que transforma sin imponerse.

Esa presencia humilde -dijo- es la que reaviva la esperanza y alienta a ser "profetas" capaces de abrir horizontes nuevos aun en medio de dificultades.

Sembradores de ánimo
En los pasajes más inspiradores de su mensaje, monseñor Lozano llamó a ser sembradores de ánimo, manos tendidas al caído, encendedores de luces en noches largas.

Ser profetas de esperanza -explicó- no consiste en tener todas las respuestas, sino en sostener la convicción de que la vida puede renacer y que Dios sigue entregándose por la humanidad.

"Que no se nos escape lo esencial", pidió e invitó a afinar el corazón, dejar de lado apuros y distracciones, y prepararse para la alegría nueva de la Navidad.

Convertir "espadas" en "arados", abrirse a la luz humilde de Jesús niño y caminar en comunidad hacia la renovación: ese es, para el arzobispo, el verdadero espíritu del Adviento.+