Estambul: León XIV visitó la Mezquita Azul del Sultán Ahmed

  • 29 de noviembre, 2025
  • Estambul (Turquía) (AICA)
Una visita silenciosa a la famosa Mezquita, en una señal de diálogo que, como el propio Papa enfatizó, es uno de los principales mensajes de su viaje a Turquía y Líbano.

León XIV inició hoy el tercer día de su viaje apostólico a Turquía con una visita a la Mezquita del Sultán Ahmed, conocida como la "Mezquita Azul", en Estambul, donde observó un momento de reflexión en silencio. La visita también fue una expresión de diálogo y respeto por el país anfitrión, donde el 99 % de los fieles son musulmanes.

"El Papa transcurrió su visita a la mezquita en silencio, en un espíritu de recogimiento y de escucha, con profundo respeto por el lugar y por la fe de quienes allí se reúnen en oración", indicó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El Santo Padre se quitó los zapatos a la entrada del lugar de culto y, con medias blancas, caminó por la mezquita durante varios minutos, acompañado por el ministro turco de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy, el muftí provincial de Estambul, Emrullah Tuncel, y funcionarios de la institución.


El muecín de la Mezquita Azul, Asg?n Musa Tunca, guió la visita, mostrando el espacio al pontífice.

Antes del actual Papa, la mezquita había acogido a Benedicto XVI en 2006 y a Francisco en 2014.

La Mezquita Azul es una de las mezquitas más importantes de Estambul y una de las más famosas del mundo islámico. Fue construida entre 1609 y 1617 por el sultán Ahmed I en parte de los terrenos del Gran Palacio de Constantinopla para convertirse en el lugar de culto más importante del Imperio Otomano.


La organización de la construcción se describió meticulosamente en ocho volúmenes, que ahora se conservan en la Biblioteca de Topkapi. La Mezquita Azul es la única con seis minaretes (normalmente cuatro) y solo es superada por la Kaaba de La Meca, que tiene siete.

La tradición popular atribuye esta característica a un malentendido lingüístico entre el sultán, que quería minaretes de oro (altin), y el arquitecto, que entendía el número seis (alti), dando como resultado un monumento único que, en su época, sólo era superado en minaretes por la Gran Mezquita de La Meca.+