Renuncia al aporte estatal: 'Un paso de transparencia y corresponsabilidad'

  • 4 de enero, 2024
  • Avellaneda (Buenos Aires) (AICA)
"Lo hemos querido dar con sencillez y con verdad, con la convicción de que somos 'servidores de ustedes por amor de Jesús', que no buscan privilegios ni beneficios", dijo el obispo de Avellaneda-Lanús

En un mensaje a la comunidad diocesana, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Marcelo "Maxi" Margni, confirmó que, "hace pocos días, los obispos de todo el país hemos completado el proceso por el que renunciamos, a partir del 1° de enero de este año, a la asignación que recibíamos del Estado nacional (Ley 21.950)".

"Es una decisión que habíamos tomado conjuntamente hace ya algunos años y que, desde entonces, se fue concretando progresivamente en las distintas diócesis", destacó.

"De ahora en adelante, entonces, nuestro sostenimiento dependerá de los recursos de los que disponga cada diócesis, lo mismo que ya sucedía con los sacerdotes", puntualizó.

Monseñor Margni sostuvo que "se trata de un paso que hemos querido dar con sencillez y con verdad, con la convicción de que somos 'servidores de ustedes por amor de Jesús', que no buscan privilegios ni beneficios". 

Texto del comunicado
Querida comunidad diocesana

Hace pocos días, los obispos de todo el país hemos completado el proceso por el que renunciamos, a partir del 1.° de enero de este año, a la asignación que recibíamos del Estado nacional (Ley 21.950). Es una decisión que habíamos tomado conjuntamente hace ya algunos años y que, desde entonces, se fue concretando progresivamente en las distintas diócesis. De ahora en adelante, entonces, nuestro sostenimiento dependerá de los recursos de los que disponga cada Diócesis, lo mismo que ya sucedía con los sacerdotes.

Se trata de un paso que hemos querido dar con sencillez y con verdad, con la convicción de que somos «servidores de ustedes por amor de Jesús» (2Co 4, 5), que no buscan privilegios ni beneficios. Se los comparto ahora con este mismo espíritu.

De este modo esperamos dar, como comunidades cristianas, un paso más de maduración en la responsabilidad compartida y la transparencia. La misión, a la que estamos llamados y en la que estamos comprometidos todos los bautizados, se sostiene con el aporte libre de todo el pueblo de Dios. Lo hacemos, por ejemplo, a través de aportes y donaciones en parroquias y colegios, y con la participación en el programa FE, impulsado por nuestra Conferencia Episcopal y al que ya se han sumado varias comunidades y el Seminario de nuestra Diócesis (programafe.org). Estos aportes ayudan al sostenimiento no sólo de los ministros ordenados, sino también de la catequesis, las celebraciones litúrgicas, las iniciativas misioneras, nuestros espacios de culto y encuentro y, de manera especial en este tiempo, de las acciones solidarias y de servicio a los más pobres y necesitados.

Aprovecho esta noticia para recordar también que la compleja dimensión económica de la Iglesia diocesana y las parroquias será uno de los temas a abordar durante todo este año 2024, especialmente en las visitas pastorales a las parroquias. En varias ocasiones, he mencionado los criterios que han de orientarnos y con los que quiero animar la vida económica de la Diócesis: justicia, solidaridad, comunión, generosidad, austeridad, transparencia. De corazón les agradezco todos los esfuerzos que nuestra Diócesis viene dando en este sentido, y los invito a renovar nuestro compromiso para revitalizar y fortalecer, también de este modo, la misión de las comunidades locales al servicio de la buena noticia de vida en abundancia para nuestro pueblo.

Reciban mi saludo fraterno y mi bendición.+