Mons. Rossi: 'La sabiduría es una cuestión del corazón'

  • 13 de diciembre, 2023
  • Córdoba (AICA)
"Uno va creciendo en sabiduría, pero para eso necesitamos tiempo, necesitamos reflexionar para poder discernir los tiempos, el valor de las cosas", dijo el arzobispo cordobés.

El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, celebró la Eucaristía y reflexionó en torno a la narrativa evangélica del segundo domingo de Aviento.

El purpurado se refirió a la búsqueda de la sabiduría y la vigilancia: “La sabiduría es esa que se deja encontrar por aquellos que la buscan, la desean y la aman intensamente. ‘Sabio es el que pesca el arte de ser feliz decía San Agustín’, es amar y sentirse amado”, aseguró.

Además, aseguró que la sabiduría “no es una cuestión de la cabeza, no se estudia ni en la universidad ni en el templo, sino que es una cuestión del corazón”. “Todos te la pueden dar, pero es necesario hacerla tuya, dirigirte a la sabiduría para poder discernir los tiempos, comprender el valor de las cosas, el significado de los acontecimientos, la orientación de la vida”, enfatizó.

Monseñor Rossi afirmó que “uno va creciendo en sabiduría, pero para que se nos dé esa sabiduría necesitamos tiempo, necesitamos reflexionar y necesitamos algo que nos cuesta tanto en estos tiempos, que es parar ese ritmo que a veces llevamos con el trabajo, con la familia; es detenerse para tener ese ratito cada día, crear ese espacio de soledad para que uno pueda ir creciendo en esa sabiduría”.

En tanto, dijo que el sabio “saborea las cosas de Dios y de la vida, no se guarda la sabiduría para sí mismo, sino que la trasmite”. 

Por otra parte, señaló que “una de esas formas de la sabiduría es la vigilancia, pero no una vigilancia llena de miedo, sino que es estar preparado, lo esperamos al Señor en paz, lo esperamos amando, haciendo aquello que Él nos ha dado como misión cada día”.

Y señaló: “Cada uno es protagonista de su propia historia y tiene que hacerse cargo de su propia respuesta a Cristo. Nadie puede vivir el cristianismo en nuestro lugar; nuestra vida de fe, de esperanza y de caridad es mía, y no se la puedo entregar a otro. Cuando se trata de esta vigilancia y de esta fidelidad, no hay sustituciones, no se la puedo pasar a otro”.

El mejor modo-destacó- “de esperar ese encuentro con el Señor no es esta actitud histérica y llena de temor que a veces está de moda, ese fanatismo y fatalismo apocalíptico, de aquellos que dicen: ‘Se termina el mundo en tres semanas’. No es de Dios eso. Tampoco es esperar pasivamente, haciendo de la vida una aburrida sala de espera, sino que el desafío es vivir en plenitud cada instante”. 

Finalmente, pidió a Santa Teresa que “nos ayude a crecer en sabiduría y que podamos esperar al Señor, no temerosamente, sino que cuando venga a buscarnos nos encuentre amando, sobre todo en gestos de caridad”.+