El Papa pide reducir gasto militar y convertirlo en ayuda humanitaria

  • 19 de agosto, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria este 19 de agosto, el Papa Francisco tuiteó un llamado a "deponer las armas" y aumentar la ayuda humanitaria.

“Es nuestra responsabilidad ayudar a que el odio y la violencia desaparezcan de los corazones”, escribió el Papa en su cuenta @pontifex. "Alentemos a dejar las armas, reducir el gasto militar para satisfacer las necesidades humanitarias y convertir las herramientas de la muerte en herramientas de la vida".

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria fue establecido en 2008 por la Asamblea General de la ONU. Reconoce el valor y el compromiso de los trabajadores humanitarios de todo el mundo. Más de 130 millones de personas en todo el mundo necesitan ayuda humanitaria como resultado de guerras o desastres naturales. Y cada año, en promedio, alrededor de 450 trabajadores humanitarios son secuestrados, heridos o incluso asesinados.

Ayuda vital para 250 millones de personas en 69 países
La acción humanitaria hoy llega a diez veces más personas que hace dos décadas, según un mensaje del secretario general de la ONU, António Guterres. Esto significa que se está proporcionando ayuda vital a 250 millones de personas en 69 países. A medida que las crisis se multiplicaban, era inaceptable que los estados recortaran la ayuda humanitaria.

Por su parte el secretario general de Cáritas Internationalis, Alistair Dutton, se refirió a tres grandes amenazas a las que se enfrenta el mundo hoy en día: la creciente desigualdad, el aumento de los conflictos y la crisis climática. Los trabajadores humanitarios tienen que responder a emergencias cada vez más complejas y crisis de mayor duración.

“Nuestros trabajadores humanitarios arriesgan todo, incluida su seguridad, para ayudar a los más vulnerables”. En países donde la guerra está en su apogeo, como Ucrania o Siria, los trabajadores continuaron su trabajo “incluso cuando sus seres queridos fueron asesinados o secuestrados o cuando sus hogares fueron destruidos y ellos mismos son desalojados”, dijo Dutton. 

"Después de los terremotos en Siria y Turquía, muchos trabajadores de Cáritas Anatolia se vieron obligados a dormir en sus autos y, sin embargo, nunca dejaron de distribuir ayuda".+