Mons. Ojea: '¿Estamos llevando nuestras cruces junto a Jesús?'

  • 2 de abril, 2023
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Isidro invitó a preguntarse en Semana Santa si cada uno lleva sus cruces personales como "un aprendizaje de humildad, de paciencia, de entrega, de generosidad, o las llevamos solos".

El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, reflexionó sobre la celebración del Domingo de Ramos, en la que “Jesús quiere dejarse aplaudir, de alguna manera, dejarse vivar, alabar por su pueblo”, y destacó: “El entusiasmo de los apóstoles llama la atención, esto se hace contagioso, se contagia a los niños, a los jóvenes, para recibir al Señor en Jerusalén como el Rey Mesías; pero fijémonos qué Mesías entra en Jerusalén. Es un Rey montado sobre un burrito, montado sobre un asno, como signo de humildad”.

“Jesús no es un ilusionista, no nos quiere engañar, no es un ‘vendedor de humo’, no nos promete el éxito y mucho menos inmediato. Jesús nos dice ‘El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su Cruz y me siga’”.

El obispo sanisidrense señaló que “este es el camino del seguimiento de Jesús, que vamos a ver después en el relato de la Pasión”, y profundizó: “Ese Jesús que hoy es vivado por su pueblo a través de los ramos de olivo, que usamos como signos de alabanza, ese Jesús va a tener que soportar que, el mismo pueblo que lo alaba, luego el Viernes Santo diga ‘¡Crucifíquenlo, crucifíquenlo!’; es Jesús que va a vivir la traición, el abandono, un juicio injusto; que va a vivir la calumnia, la flagelación, la coronación de espinas, la muerte en la cruz”.

Monseñor Ojea invitó a preguntarse: “¿Quién vive esta situación hoy en el mundo?, ¿cuántos abandonados, traicionados, crucificados existen en el mundo en que vivimos?”

“Por eso es bueno, en esta Semana Santa, pensar en aquellas personas que están llevando la cruz de Jesús, que han conocido en algún momento lo que es sentirse queridos como en un Domingo de Ramos, sentirse aplaudidos, sentirse contenidos por un amor, por un cariño, por una familia, por una comunidad, y ahora se encuentran solos, abandonados, soportando lo que significa soledad o enfermedad o desprecio”.

“Tengamos en el corazón a tantas hermanas y hermanos nuestros que están viviendo esta realidad y pensemos en nuestras cruces. ¿Cómo las estamos llevando?, ¿las estamos llevando junto a Jesús, las estamos llevando como un aprendizaje de humildad, de paciencia, de entrega, de generosidad, o las llevamos solos?, ¿las llevamos con Jesús, que nos alivia el peso, ya que con Él el yugo es suave y la carga ligera? Sigamos al Señor en esta Semana Santa y aprendamos el amor que Él quiere comunicarnos a través de esta escuela de la Cruz”, concluyó.+