Francisco inauguró el año judicial en el Vaticano

  • 25 de febrero, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En su discurso a magistrados, abogados y demás personal que trabaja en los tribunales del Estado del Vaticano, el papa recordó la importancia de hacer de la justicia una virtud a cultivar.

El papa Francisco pronunció este sábado 25 de febrero su tradicional discurso con motivo de la inauguración del año judicial en el Vaticano. Ante los magistrados, abogados y demás personal que integran la justicia vaticana, el pontífice se refirió a las múltiples crisis que afectan al mundo y cuyas consecuencias tienen profundas consecuencias para la sociedad.

“Cualquier compromiso en favor de la paz implica y requiere un compromiso en favor de la justicia”, explicó Francisco, recordando “que una paz sin justicia no es una paz verdadera, no tiene un futuro sólido ni posibilidad”. La justicia, subrayó, “no es una abstracción ni una utopía. En la Biblia, es el cumplimiento honesto y fiel de cualquier deber para con Dios, es hacer su voluntad”.

Hacer justicia tampoco es el resultado de un conjunto de reglas que deben aplicarse con pericia técnica, prosiguió el obispo de Roma, sino que "es la virtud por la que damos a cada uno lo que le corresponde". Asimismo, Francisco invitó a sus interlocutores a hacer de la justicia una virtud a cultivar “a través del compromiso de conversión personal”.

Es en esta perspectiva que trabajan los tribunales del Estado de la Ciudad del Vaticano, “que juegan un papel valioso en beneficio de la Santa Sede a la hora de dirimir disputas civiles o penales”, añadió.

El sucesor de Pedro lamentó el aumento de disputas juzgadas por los tribunales del Vaticano en los últimos años, y advirtió que no se confunda “el dedo y la luna”. “El problema no son las demandas, sino los hechos y las conductas que las originan y las hacen dolorosamente necesarias”, explicó.

“De hecho, tal comportamiento por parte de los miembros de la Iglesia menoscaba gravemente su eficacia para reflejar la luz divina”, añadió, indicando que los discípulos de Cristo están “llamados a ser la luz del mundo”.

La Iglesia cumple su mandato “sobre todo cuando da testimonio, con palabras y obras, de la misericordia que ella misma ha recibido gratuitamente”, dijo el pontífice.

Citando a San Pablo, Francisco explicó que “la misericordia y la justicia no son alternativas sino que van juntas, avanzando de manera equilibrada hacia el mismo fin, porque la misericordia no es la suspensión de la justicia, sino su cumplimiento”.

El camino de la justicia hace posible una fraternidad en la que todos están protegidos, especialmente los más débiles. “Les deseo a todos que trabajen manteniendo siempre viva esta conciencia y esta tensión hacia la verdad”, concluyó.+