Mons. Colombo valoró la iniciativa de la Ecoparroquia y llamó a la educación ecológica

  • 3 de septiembre, 2022
  • Godoy Cruz (Mendoza) (AICA)
El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió este jueves una misa en la ecoparroquia San Vicente Ferrer, de Godoy Cruz, y llamó a los fieles al cuidado de la creación.

En el marco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo, presidió una misa en la parroquia San Vicente Ferrer, de Godoy Cruz, la primera ecoparroquia de la arquidiócesis.

El 1° de septiembre se inició el Tiempo de la Creación convocado por el papa Francisco, que se extenderá hasta el 4 de octubre: "Una oportunidad -expresó el arzobispo- necesaria y especial de reflexión para los cristianos que reconocen entre los dones de Dios, la tierra, el agua, el aire, la vida misma en todas sus formas y estados".

Centrado en la liturgia, el prelado hizo una comparación: "Si en los tiempos de Pablo, el ideal del ser humano en el mundo grecolatino era el hombre sabio y para la espiritualidad cristiana era la santidad, la sociedad actual prefiere la eficacia y el éxito, y sobre estos andariveles juzga la importancia de un hombre, de una institución, de un proyecto".

"En aquella dinámica de la sabiduría-santidad -señaló monseñor Colombo-, la ética cristiana se plantea la humildad como punto de partida, en la conciencia de que la grandeza de Dios es nuestra fortaleza. Se aspira a ser sabio, es decir a ser santo, no desde las pretensiones y elocuencias humanas sino, sobre todo dejando a Dios ser Dios en nuestra vida. Resistir la omnipotencia y la autosuficiencia son parte de los rigores del camino. Superarlas desde la autoconciencia de nuestra realidad es parte del camino por recorrer".

"Mucho nos aportan los pueblos originarios -dijo el arzobispo mendocino- con su 'buen vivir' como horizonte, entendida esta meta como el conjunto de relaciones armónicas con Dios, con los hombres y con la creación en todas sus formas. Un modo de vida que excluye la violencia y la injusticia".

"En el Evangelio Jesús es aclamado y celebrado entre los galileos. La muchedumbre que lo sigue se agolpa para escuchar la proclamación de la Palabra de Dios. Mientras tanto, él también asegura espacios de encuentro personal para llamar a  los que serán sus discípulos, invitándolos a profundizar la mirada sobre su propio destino: 'Síganme y los haré pescadores de hombres'". "Sorpresa y perplejidad en Pedro: 'Apártate de mí que soy un pecador'. Con sus palabras expresa su propio reconocimiento. De alguna manera empieza el camino de la humildad al que el Señor lo llama para actuar a través suyo.

Seguidamente, el prelado hizo énfasis en la "feliz iniciativa" de la comunidad parroquial de San Vicente Ferrer "de adaptarse en sus instalaciones, estructuras y estilos de vida para ser ecoparroquia y afrontar, desde su específico lugar en la sociedad, los desafíos del cambio climático".

"No obstante, no queremos olvidar que toda parroquia está llamada a ser 'ecológica', porque como espacio institucional procura para sus fieles la plenitud de relación con Dios y los hombres, especialmente la relación con los vecinos y quienes concurren a sus celebraciones".

"Hay, pues, una 'ecología imprescindible', propia del camino cristiano, y nos propone respetar la sacralidad del designio de Dios sobre sus criaturas; una ecología que integre nuestros vínculos personales y comunitarios, para crecer en una interacción respetuosa de los otros, en su carácter de personas únicas e irrepetibles, y más concretamente, en una parroquia, esa ecología exige tres dimensiones de su realización: la comunión con Dios y los hermanos, la caridad con los más pobres y la misión común al servicio del anuncio del Señor".

Finalmente, "está la ecología en sentido estricto, referida al cuidado de la creación y de todos sus recursos en relación con la vida. Es la perspectiva específica que hoy nos convoca".

Desde este punto de vista, "la parroquia San Vicente Ferrer en adelante cumplirá su misión viviendo concretamente y aplicando conscientemente los distintos criterios que se refieren al uso responsable de la energía, del agua, y del reciclado de los residuos". Pero además "es necesario que esta ecoparroquia no descuide la formación permanente de sus fieles en materia ecológica, ofreciéndola especialmente a las próximas generaciones, principalmente a través de los distintos espacios catequísticos y la preparación adecuada de sus fieles y agentes de pastoral". 

Por todo esto, animó a esta parroquia a "ser testimonio del amor de Dios entre los vecinos y en el conjunto de la vida arquidiocesana" y pidió "que en adelante, por la colaboración creciente y consciente de sus miembros y de la sociedad en la cual empeña su misión, nuevas generaciones de creyentes se eduquen en una vida más sana y respetuosa de Dios".+