Mons. Fernández: "¿Para qué queremos colegios católicos?"

  • 26 de febrero, 2022
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de La Plata respondió a este interrogante en una misa en la catedral por el inicio del ciclo lectivo 2022 y ante la comunidad arquidiocesana e instituciones educativas.

El arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, presidió el viernes 25 de febrero, memoria litúrgica de la beata Sor María Ludovica, la misa por el inicio del ciclo lectivo 2022 en la catedral platense ante la comunidad educativa arquidiocesano, miembros de la Junta Regional de Educación Católica (Jurec) y del Consejo de Educación Católica (CEC).

 En la homilía, monseñor Fernández expresó que lo más importante que debe suscitarse en los colegios católicos es la “unión con Jesús y el amor fraterno”.

 En referencia a la unión con Jesus, se preguntó si “es esa la experiencia que nosotros provocamos en nuestros colegios”, o si realmente “las personas que pasan por nuestros colegios llegan a tener esa experiencia, que hace que ya no se puedan alejar de Cristo”. “Porque nuestros colegios son una gran oportunidad de evangelizar, de lograr una formación integral”, aseguró.

Pero, continuó, integral significa que “no sólo transmitimos datos, información, que si bien está muy bien que capacitemos y transmitamos el gusto por la cultura a los alumnos y eso vale mucho para sus vidas, eso también pueden hacerlo en los colegios del Estado”. Sin embargo, reafirmó, “en nuestros colegios hay otra pata que es la maduración de la persona desde el encuentro con Cristo vivo, y a eso apunta no sólo la catequesis sino toda la vida del colegio, y de eso no es responsable un capellán sino todos”.

El arzobispo platense lamentó, como advierte el papa Francisco, que aun la catequesis del colegio se puede concentrar en cumplir determinados programas viejos con la obsesión de dar una gran cantidad de información religiosa, pero así no terminamos de lograr lo fundamental. “¿Y qué es lo fundamental?. Suscitar, provocar experiencias de encuentro con Cristo”, subrayó.

 En ese sentido, monseñor Fernández dijo que “por eso es tan importante renovar toda la catequesis para centrarla en el repetido anuncio de que somos amados por el Padre, salvados por Cristo, y unidos al Señor resucitado”.

“Y no es que se los dijimos alguna vez y ya está. No, este anuncio debe estructurar toda la formación del inicio hasta el fin y repetirse de miles de maneras distintas, usando toda nuestra creatividad para provocar que esto se haga experiencia encarnada en todos los que pasen por el colegio”, exclamó.

 Con respecto a la segunda de las experiencias, de la fraternidad y el sentido social, monseñor Fernández expresó: “No hay auténtico encuentro con Cristo que pueda sostenerse si no se manifiesta también en la fraternidad” y “en este momento histórico, nuestros colegios están llamados a acoger la propuesta de la encíclica Fratelli tutti, en orden a lograr que los niños y jóvenes adquieran una honda consciencia de la inmensa dignidad de cada persona humana y del llamado a un amor universal que sea capaz de incorporar a todos”.

“Este sentido social no hay que darlo por supuesto, hay que despertarlo, hay que provocarlo, hay que volverlo una experiencia del corazón”, sostuvo, al tiempo que añadió que “esto es clave, reconocer que este objetivo tampoco se queda en datos, en informaciones, en conocimientos, sino que debe pasar al nivel de la experiencia que con mucha creatividad tenemos que suscitar”.

Al recordar a la beata Sor Ludovica como “una luz para La Plata”, el arzobispo platense instó a toda la comunidad educativa a dejarse inspirar por ella, quien “ha vivido a fondo esta unión con Cristo y este amor a los hermanos que se vuelve un intenso sentido social con toda su donación a los niños enfermos en el hospital que fundó”. Porque, aseguró, “ella vivió con fuego interior estas dos experiencias que queremos suscitar en nuestros colegios”.

Además recordó que el papa Francisco también nos ha insistido en un punto metodológico pastoral: “en no pretender una perfección inmediata, pretender que todos acepten de golpe la totalidad de la doctrina y de la moral, sino de una enorme paciencia, con la capacidad de gustar y valorar los pequeños pasos que vayan dando nuestros alumnos, ese bien posible que se desarrolla si suscitamos las dos experiencias básicas,. No somos elitistas, somos pueblo, somos pastores, guías, hermanos que alientan”.

Para concluir, monseñor Fernández pidió por favor: “Animémonos a repensar y reformar nuestros colegios para asegurarnos de que cumplan esta finalidad ineludible de provocar las dos experiencias básicas, que supondrá modificar programas de catequesis, pero también mucho más que eso, configurar de otra manera todo el colegio”.

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