"La oración cristiana es tal porque es participación en la oración de Cristo"

  • 11 de enero, 2022
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
Lo destacó el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, en su reflexión semanal, en la que también animó a orar o, al menos, a pedir el don de la oración.

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, apeló a un pasaje del evangelio de San Lucas para destacar que "cuando Jesús se pone en oración, algo trascendente ocurre entonces".

"Jesús es un orante. Ora, despierta el deseo de orar en sus discípulos y, llegado el momento, también enseña a orar", subrayó en su reflexión semanal.

"Jesús es un orante, pero no uno más, insigne y profundo, tal vez. No. Su oración es única, tanto como su persona. Jesús mismo es la plenitud de toda forma de oración que los hombres religiosos viven, o que incluso la misma creación ensaya cada día", agregó.

El prelado puntualizó que "en esa oración convergen el fuego que viene de Dios y el que sube desde el corazón del hombre que tiene sed de infinito. En su oración se dan cita la Palabra de amistad que Dios dirige a los hombres y la respuesta de escucha y aceptación. 'Él (Jesús) los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego', había profetizado Juan bautista".

"La oración cristiana, allí donde se la vive de verdad, es tal porque es participación en la oración de Cristo. La comunidad cristiana es, ante todo, comunidad de orantes: hombres y mujeres alcanzados por el Espíritu que colmó a Jesús en su bautismo en el Jordán y que, en sus corazones, repite la plegaria de Jesús", subrayó.

"En la oración de Jesús irrumpe el huracán más intenso y suave a la vez: todo lo que viene del Padre en el Espíritu hacia el mundo; y todo lo que de la creación sube hacia el Padre", sostuvo.

Monseñor Buenanueva reconoció que "si el hoy de la Iglesia está marcado por una profunda crisis de fe, en buena medida, es porque la oración, tal como la vive Jesús, parece haber cedido su puesto en las prioridades de sus discípulos" y, en la fiesta del Bautismo del Señor, invitó a detenerse en ese “detalle al pasar” que indica San Lucas: “Y mientras estaba orando, se abrió el cielo...”

"Y que nos animemos a orar o, al menos, a pedir el don de la oración: 'Señor Jesús: permitinos entrar en el misterio de tu oración. Danos tu Espíritu y que Él ensanche el espacio interior de nuestro corazón para dar cabida a la misión que el Padre nos confía en este mundo", concluyó.+