Mons. Lozano animó a volver al "anhelo de una fraternidad universal"

  • 17 de enero, 2021
  • San Juan (AICA)
Repasando la carta encíclica Fratelli tutti, el arzobispo de San Juan de Cuyo llamó a recuperar los valores del cuidado de la casa común, la fraternidad y la amistad social.

En su reflexión de este domingo 17 de enero, el segundo del tiempo durante el año, monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, animó a recordar el cuidado de la casa común, la fraternidad y la amistad social.

“La humanidad ha desarrollado un progreso importante en la tecnología. Un avance al cual cuesta imaginar su límite. También irrumpieron las redes sociales que nos permiten conectarnos con gente en los lugares más distantes, sean conocidos o extraños”, comenzó reflexionando el prelado.

Sin embargo, reparó en que “aun con tantos ‘mundos conectados’, uno de los mayores sufrimientos de nuestro tiempo es la soledad. La angustia existencial suele anidar en el interior de gente rodeada de gente todo el día, pero sin estar comunicada ni vinculada”.

En este sentido señaló que toda persona “necesita contar con los afectos”, haciendo referencia a la familia y los amigos, en quienes “encontramos cobijo, comprensión, historias y valores en común”. “Pero no son los únicos vínculos”, advirtió, haciendo referencia a la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco cuando menciona que “es imposible entenderme sin un tejido más amplio de relaciones”.

Monseñor Lozano hizo referencia a la riqueza de “abrirnos incluso más allá de los conocidos o cercanos”, porque “el amor universal me hace conmoverme ante todo ser humano que sufre en su cuerpo o en su espíritu, considerando a los demás como propios, no como ajenos”.

En nuestro tiempo “solemos unirnos únicamente por intereses económicos o de utilidad”, se lamentó el arzobispo sanjuanino, “promovemos más ser socios que hermanos”; “nos vamos replegando sobre ‘un sí mismo despoblado’ de afectos, vacío de ternura. Nos volvemos amargos y desconfiados de todo”.

Por eso, monseñor Lozano animó a volver al “anhelo de una fraternidad universal”, que “no es una utopía abstracta, ni un deseo vano. En lo profundo del corazón late este sueño”. Resaltando el cuidado de la casa común, de la fraternidad y la amistad social, el arzobispo concluyó: “Ante un mundo atravesado por el dolor y la incertidumbre por la pandemia, Francisco nos alienta, ‘seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras’”.+

» Texto completo de la reflexión