Mons. Martorell: Tras la Ascensión empieza la evangelización

  • 31 de mayo, 2017
  • Puerto Iguazú (Misiones) (AICA)
"Así como con la Ascensión termina la obra terrena de Cristo, así también con ella comienza la de los Apóstoles y la nuestra "Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos", reflexionó el obispo de Puerto Iguazú, Mons. Raúl Martorell, sobre la fiesta de la Ascensión del Señor celebrada el último domingo.
"Así como con la Ascensión termina la obra terrena de Cristo, así también con ella comienza la de los Apóstoles y la nuestra "Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo", reflexionó el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Raúl Martorell, sobre la fiesta de la Ascensión del Señor celebrada el último domingo. "Será necesario -señaló a continuación- enseñar a todas las gentes el Evangelio, administrar los sacramentos y vivir según la caridad; sin embargo, todo esto no comenzará inmediatamente, Cristo quiere una espera, un tiempo de oración, después vendrá el Espíritu Santo y comenzará la misión, primero la oración y después comenzará la obra de la Iglesia que no tendrá fin sino en la Parusía, cuando termine nuestra peregrinación terrena". "Jesús -comentó el obispo- volvió al Padre, de donde había venido, y después de sufrir las humillaciones aquí en la tierra, volvió a la Gloria que le corresponde, no a la gloria futura de todos los hombres, sino a una Gloria inmediata, la que le corresponde al Resucitado. Seguidamente monseñor Martorell cita los textos donde se narra el acontecimiento de la Ascensión: "Los evangelistas fueron testigos visibles de la Ascensión, los que lo habían visto morir en la Cruz lo vieron subir a los Cielos, así nos lo relata Marcos: "El Señor Jesús fue llevado al Cielo y está sentado a la derecha de Dios". Y Lucas nos cuenta como "Mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al Cielo". Y los Hechos atestiguan lo mismo: "Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta los confines de la tierra, y diciendo esto los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube los ocultó a la vista de ellos". "Es la Ascensión -comentó finalmente el prelado-, la esperanza para la vida de fe del cristiano, que en su peregrinar por la tierra, muchas veces se ve solitario en su fe, muchas veces sufriente y en la aridez de la fe misma".+